Cuando no tienes un objetivo concreto, los días no parecen ser una sucesión de amanecer-anochecer, si no que se convierten en un día eterno, dónde todo es igual, dónde la tranquilidad asfixia.
Y sólo llevo un mes en mi casa.
Pero estoy siendo paciente y no me estoy hartando de llorar como la última vez que quise deshacer mi vida para rehacerla de nuevo. También tiene que ver la experiencia y los años, que no pasan en vano.
Y hablando de años, queda menos de un mes para que sume un año más a mi calendario vital.
Lo cierto es que me aterra el hecho de cumplir años, porque siempre que pasa, tengo la sensación de que no estoy haciendo nada productivo ni que merezca realmente la pena, aunque en fuero interno, sepa que es no es del todo cierto.
Parece que fue hace un verano cuando estaba cumpliendo los dieciocho. ¿Dónde están estos cinco años que han pasado? ¿Me los van a devolver?
Y aunque siga aquí, en la misma habitación, con el mismo ordenador portátil quejumbroso y escribiendo esto, todo ha cambiado.
La diferencia más notoria, es que yo he sido la que he cambiado, pero toda la gente de mi alrededor también lo ha hecho, mi casa no es la misma, mis circunstancias no son las mismas. Y aún así, me parece que no hay ninguna novedad.
Supongo que es lo que tiene vivir en una casi ciudad o un pueblo grande, que los avances de todo tipo, pero principalmente morales, sólo los ves en las grandes ciudades, dónde a nadie le importa quién eres, ni que estás haciendo, ni porque te has hecho eso en la cabeza.
Creo que eso es lo que me ahoga de vivir aquí. Ver las mismas caras, las mismas calles y casas, los mismos pequeños negocios, los mismos bares de cervezas y el mismo pub de moda al que va todo el mundo.
Los muchachos parecen réplicas exactas del programa de televisión de moda, con esos pitillos ajustadísimos que no dejan respirar su virilidad y el tupé cuidadosamente peinado hacia atrás.
Las niñas se creen instagramers (no sé si se escribe así), con sus looks desenfadados de vaqueros rotos y crop-tops con mensajes rompe-esquemas. Vivan las melenas lametón de vaca y las uñas falsas.
No hay nada original, no hay ninguna apuesta por algo extraordinario.
Lo que si estoy haciendo es ejercicio y gracias a un invento casero o DIY, que se diría ahora. Es una manera tonta y fácil de hacerme mover el culo de la silla, lo que me está dejando unas piernas de escándalo y un estado de bienestar bastante importante.
Por lo demás... sigo acumulando paciencia, como puedo, cuando quiero. Crecer te hace darte cuenta que no vale discutir por cosas que no van a solucionarse, ni por mentes cerradas que no van a abrirse.
Cada loco con su tema.
sábado, 7 de mayo de 2016
lunes, 2 de mayo de 2016
Resumiendo mi vida en este punto.
Aunque parezca mentira, el tiempo pasa demasiado rápido. En mi caso, últimamente parece la sucesión de días terriblemente parecidos, porque estar en el paro, es lo que tiene. De cualquier forma, intento mantenerme ocupada.
La verdad que el cambio de estar trabajando todos los días, a estar todo el día en casa, está siendo todo un proceso de adaptación.
Intento no sentirme inútil, haciendo cosas en casa y también nutriéndome mentalmente. No quiero perder la costumbre de leer y estudiar, porque nunca se sabe cuando vas a empezar algo nuevo.
Lo cierto es que hacer ejercicio ayuda bastante, porque es algo que me ayuda a ver progresos físicos en mi, pero sobretodo a nivel mental. Intento siempre darme ánimos a mí misma, recalcando frases positivas en mi mente mientras estoy con la bicicleta o cogiendo pesas.
Pero, siendo sinceros, tener tiempo libre, te deja mucho vuelo a la imaginación y a reparar en cosas que cuando trabajas diez horas no percibes. Y es que cuando estás inmerso en otras cosas no eres nada consciente de todo lo que sucede a tu alrededor. Y eso es básicamente lo que pasa.
Entiendo que yo soy bastante exigente en todo lo que hago, por eso me frustro con tanta facilidad. Pero, aunque suene prepotente, no voy a aceptar menos de lo que yo doy. Cuando trabajaba no tenía tiempo material de analizar la situación entre el trabajo y la enfermedad de mi padre. Pero, ahora si dispongo de ese tramo temporal y no pienso desaprovechar mis ganas en gente que lo único que hace es exigir,extraer, chupar y olvidar.
En casa, todo anda más o menos tranquilo, aunque hay veces que ese silencio se me hace insoportable.
Tanta paz, y calma, me pone los pelos de punta. Porque acentúa más lo extraño que es todo y el giro tan radical que ha dado nuestras vidas en 3 meses. No parece ni mi casa, ni mi familia. A veces realmente dudo de si esto está pasando de verdad. Luego lees papeles, informes médicos y asientes con pesar, porque si, está pasando y es lo que hay.
A causa de eso, paso mucho tiempo encerrada en mi habitación. No me siento orgullosa ni mucho menos, pero hay momentos que no puedo respirar esa calma tan pesada que podría cortarse con cuchillo.
En conclusión, no estoy muy mal, porque estoy adaptándome a esta vida poco a poco y trato de tener una paciencia infinita para no acabar histérica.
Feliz lunes.
miércoles, 27 de abril de 2016
Después de un año.
El otro día releyendo entradas antiguas, me di cuenta que había pasado un año. Justo un año desde aquella noche.
Madre mía y si leo lo que escribía por aquellos días, me doy cuenta de lo mal que estaba y lo desgarrada que me sentía. Era como si me hubiesen arrancado un brazo de cuajo y tuviera la herida sangrante y palpitante durante varias semanas. Me acuerdo de la desesperación y de ver que no pasaban los días lo suficientemente rápido. De mirar el móvil cada cinco minutos por si me había escrito. De releer una y otra vez los mensajes, para intentar descifrar todo lo que me había dicho, por si me había perdido algo. De despertarme y sólo llorar.
Y tenía la certeza absoluta de que no me iba a recuperar nunca, que ya no sería la misma persona. Que el tiempo podía seguir pasando, que el transcurso de los días no me iba a curar.
Mentira.
En un año han pasado muchísimas cosas. Y algunas han sido bastante más dolorosas y jodidas que una ruptura. Y otras han sido muy buenas. He acabado mis estudios, he seguido trabajando, me he ido de vacaciones con amigos, he salido de fiesta hasta quemar la suela de los tacones, he conocido a otras personas, he hecho prácticas de empresa en una entidad pública, he celebrado otro año nuevo, he dejado ese trabajo y he conseguido traspasarlo y he recibido una noticia nefasta pero que incluso ha hecho que mi familia esté más unida que nunca.
No voy a venir aquí de guay, diciendo que me ha resultado súper fácil y que en un mes estaba todo olvidado. Eso no es verdad. En un mes, estaba bastante peor que los primeros días, porque había tenido 30 días para masticar y tragar todo lo que estaba pasando.
Y también es cierto que cuando te pasan estas cosas, te das cuenta de quiénes son amigos y quiénes son gente con la que compartes ocio. Así de claro.
Hasta para eso ha sido bueno.
Pero si puedo decir, que ya no estoy mal por esa persona. Obviamente me hubiese gustado acabar mucho mejor de lo que ha terminado todo, porque a día de hoy, no tenemos relación y hace seis o siete meses que no nos hemos visto. Y la verdad que ha sido suerte, porque somos de la misma ciudad, y con su mejor amigo tengo una relación excelente.
Así que pasar, se pasa.
También hay que hacer un esfuerzo en muchos aspectos. Y la combinación de rencor, estar cachond@ y alcohol no es nada recomendable, sólo empeora las cosas.
Pero el tiempo es sabio y sanador, y aunque parezca que no, al final todo se termina. Si termina con las cosas buenas, ¿por qué no con las malas?
Y de rencor sé un poco. Porque soy rencorosa por naturaleza, desde muy pequeña. Pero, para estas cosas, no sirve de nada, y te cierra puertas a otras personas nuevas.
Lo que yo pienso ahora, es que no quiero que le pase nada malo. Deseo que le vaya bien y que encuentre lo que está buscando. No sólo a nivel romántico, si no a todas las cosas.
Pero también sé que no quiero volver a pasar por lo mismo otra vez, y que un whatsapp a las 3 de la mañana no busca precisamente arreglar nada.
Así que ahora me encuentro en este punto. Después de un año. Perdonándome a mi misma por haber sido una maraña de mala hostia y desmadejada. Y como reza la canción de Estopa "dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos", y es que es verdad, sólo hay que querer que los malos momentos se terminen. Pero siendo comprensivos y pacientes con nosotros mismos, después de todo...nos acaban de arrancar el corazón.
Madre mía y si leo lo que escribía por aquellos días, me doy cuenta de lo mal que estaba y lo desgarrada que me sentía. Era como si me hubiesen arrancado un brazo de cuajo y tuviera la herida sangrante y palpitante durante varias semanas. Me acuerdo de la desesperación y de ver que no pasaban los días lo suficientemente rápido. De mirar el móvil cada cinco minutos por si me había escrito. De releer una y otra vez los mensajes, para intentar descifrar todo lo que me había dicho, por si me había perdido algo. De despertarme y sólo llorar.
Y tenía la certeza absoluta de que no me iba a recuperar nunca, que ya no sería la misma persona. Que el tiempo podía seguir pasando, que el transcurso de los días no me iba a curar.
Mentira.
En un año han pasado muchísimas cosas. Y algunas han sido bastante más dolorosas y jodidas que una ruptura. Y otras han sido muy buenas. He acabado mis estudios, he seguido trabajando, me he ido de vacaciones con amigos, he salido de fiesta hasta quemar la suela de los tacones, he conocido a otras personas, he hecho prácticas de empresa en una entidad pública, he celebrado otro año nuevo, he dejado ese trabajo y he conseguido traspasarlo y he recibido una noticia nefasta pero que incluso ha hecho que mi familia esté más unida que nunca.
No voy a venir aquí de guay, diciendo que me ha resultado súper fácil y que en un mes estaba todo olvidado. Eso no es verdad. En un mes, estaba bastante peor que los primeros días, porque había tenido 30 días para masticar y tragar todo lo que estaba pasando.
Y también es cierto que cuando te pasan estas cosas, te das cuenta de quiénes son amigos y quiénes son gente con la que compartes ocio. Así de claro.
Hasta para eso ha sido bueno.
Pero si puedo decir, que ya no estoy mal por esa persona. Obviamente me hubiese gustado acabar mucho mejor de lo que ha terminado todo, porque a día de hoy, no tenemos relación y hace seis o siete meses que no nos hemos visto. Y la verdad que ha sido suerte, porque somos de la misma ciudad, y con su mejor amigo tengo una relación excelente.
Así que pasar, se pasa.
También hay que hacer un esfuerzo en muchos aspectos. Y la combinación de rencor, estar cachond@ y alcohol no es nada recomendable, sólo empeora las cosas.
Pero el tiempo es sabio y sanador, y aunque parezca que no, al final todo se termina. Si termina con las cosas buenas, ¿por qué no con las malas?
Y de rencor sé un poco. Porque soy rencorosa por naturaleza, desde muy pequeña. Pero, para estas cosas, no sirve de nada, y te cierra puertas a otras personas nuevas.
Lo que yo pienso ahora, es que no quiero que le pase nada malo. Deseo que le vaya bien y que encuentre lo que está buscando. No sólo a nivel romántico, si no a todas las cosas.
Pero también sé que no quiero volver a pasar por lo mismo otra vez, y que un whatsapp a las 3 de la mañana no busca precisamente arreglar nada.
Así que ahora me encuentro en este punto. Después de un año. Perdonándome a mi misma por haber sido una maraña de mala hostia y desmadejada. Y como reza la canción de Estopa "dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos", y es que es verdad, sólo hay que querer que los malos momentos se terminen. Pero siendo comprensivos y pacientes con nosotros mismos, después de todo...nos acaban de arrancar el corazón.
viernes, 8 de abril de 2016
Fin de la aventura.
Pues ya está, fin de la aventura empresarial.
Al final encontré a alguien que quiso quedarse con la tienda, aunque no fuera el primer interesado que comentaba en la entrada anterior.
Fue un disloque importante, porque ya había desmontado la tienda al no tener respuesta en firme del primer interesado y tenía todo el mobiliario y demás en casa, pero bueno, con ayuda, al final todo salió bien, por eso estoy tranquila y contenta.
Dicho sea de paso, ahora estoy un poco desubicada, me siento nini, sin oficio ni beneficio. Ayudo en casa todo lo que puedo, porque no están las cosas para tirar cohetes precisamente, pero de alguna manera, me hace sentir bien el poder colaborar más abiertamente con mi familia.
También es cierto que necesitaba un período de descanso y reflexión, ya que durante estos dos años, especialmente este último año, no he sabido lo que es un fin de semana en condiciones. Trabajar en la hostelería y en el sector servicios es lo que tiene, que no hay descanso, no hay tiempo libre para hacer planes, y ahora, lo tengo. De hecho, en un par de semanas, se está mascando un viajecito de fin de semana para la costa y la verdad es que me hace bastante ilusión.
Lo que si me preocupa, es el hecho de tener que buscarme aficiones, tareas que hacer fuera de lo que es ser la señora de la casa. Me explico: mi cabeza tiene que tener retos mentales, si no, el hastío y el aburrimiento hacen de las suyas y acabo sintiéndome como una ameba inútil.
Tengo muchas ideas de por medio, pero de momento son sólo ideas, también quiero darme tiempo para organizarme, ya que llevo tres días aquí solamente.
Así que me encuentro bien, algo desorientada, pero bien.
Al final encontré a alguien que quiso quedarse con la tienda, aunque no fuera el primer interesado que comentaba en la entrada anterior.
Fue un disloque importante, porque ya había desmontado la tienda al no tener respuesta en firme del primer interesado y tenía todo el mobiliario y demás en casa, pero bueno, con ayuda, al final todo salió bien, por eso estoy tranquila y contenta.
Dicho sea de paso, ahora estoy un poco desubicada, me siento nini, sin oficio ni beneficio. Ayudo en casa todo lo que puedo, porque no están las cosas para tirar cohetes precisamente, pero de alguna manera, me hace sentir bien el poder colaborar más abiertamente con mi familia.
También es cierto que necesitaba un período de descanso y reflexión, ya que durante estos dos años, especialmente este último año, no he sabido lo que es un fin de semana en condiciones. Trabajar en la hostelería y en el sector servicios es lo que tiene, que no hay descanso, no hay tiempo libre para hacer planes, y ahora, lo tengo. De hecho, en un par de semanas, se está mascando un viajecito de fin de semana para la costa y la verdad es que me hace bastante ilusión.
Lo que si me preocupa, es el hecho de tener que buscarme aficiones, tareas que hacer fuera de lo que es ser la señora de la casa. Me explico: mi cabeza tiene que tener retos mentales, si no, el hastío y el aburrimiento hacen de las suyas y acabo sintiéndome como una ameba inútil.
Tengo muchas ideas de por medio, pero de momento son sólo ideas, también quiero darme tiempo para organizarme, ya que llevo tres días aquí solamente.
Así que me encuentro bien, algo desorientada, pero bien.
domingo, 27 de marzo de 2016
Odio la gente informal.
Estos últimos días del mes, me están minando la moral con fuerza.
Ya comenté en la entrada anterior que había cambios en mi vida, y la verdad que uno de ellos tiene que ver con el plano laboral.
Justo hace un par de años, abrí con mi madre un pequeño negocio para ayudar a la economía familiar (una tienda de chuches, para ser más específica). Bien, pues ya ha llegado la hora de clausurar dicho negocio.
El caso es que, tengo un supuesto interesado en pagarme el traspaso de la tienda, pero no dice nada seguro. Y esta situación me pone los nervios de punta.
Principalmente, porque yo me voy el jueves, y todavía no tengo nada firmado en firmes.
Hoy me tiene que decir algo seguro, pero ya no me fío de él.
Creo que desde que estudié el ciclo, no soporto dejar las cosas para última hora y me gusta tenerlo todo súper organizado. Principalmente porque siempre a última hora, surgen complicaciones y mil clases de impedimentos para que todo salga bien a la primera. Es mejor tener un poco de tiempo extra para arreglar los contratiempos que vayan a salir (porque salen).
Este estrés, está haciendo que esté comiendo de más. Si a eso le sumamos el hecho de que esta es mi semana roja, pues... catástrofe.
No sé... supongo que cuando entregue las llaves del local, me quedaré muchísimo más tranquila, pero de momento, esto me está generando un estrés que me hace estar insoportable.
Sólo es una protesta.
Ya comenté en la entrada anterior que había cambios en mi vida, y la verdad que uno de ellos tiene que ver con el plano laboral.
Justo hace un par de años, abrí con mi madre un pequeño negocio para ayudar a la economía familiar (una tienda de chuches, para ser más específica). Bien, pues ya ha llegado la hora de clausurar dicho negocio.
El caso es que, tengo un supuesto interesado en pagarme el traspaso de la tienda, pero no dice nada seguro. Y esta situación me pone los nervios de punta.
Principalmente, porque yo me voy el jueves, y todavía no tengo nada firmado en firmes.
Hoy me tiene que decir algo seguro, pero ya no me fío de él.
Creo que desde que estudié el ciclo, no soporto dejar las cosas para última hora y me gusta tenerlo todo súper organizado. Principalmente porque siempre a última hora, surgen complicaciones y mil clases de impedimentos para que todo salga bien a la primera. Es mejor tener un poco de tiempo extra para arreglar los contratiempos que vayan a salir (porque salen).
Este estrés, está haciendo que esté comiendo de más. Si a eso le sumamos el hecho de que esta es mi semana roja, pues... catástrofe.
No sé... supongo que cuando entregue las llaves del local, me quedaré muchísimo más tranquila, pero de momento, esto me está generando un estrés que me hace estar insoportable.
Sólo es una protesta.
martes, 22 de marzo de 2016
Después de mucho pensar, esto es una regresión.
¿Sabes esa sensación de cuando escuchas una canción que amabas y te sientes como en casa? Pues eso me pasa con este blog.
Releer, en muchos casos me resulta perjudicial, porque revivo momentos que me gustaría olvidar, pero, también son pequeñeces que han formado parte de mi en algún momento de esta vida.
En todo este tiempo que llevo sin dejar señales de vida, han pasado muchísimas cosas.
Temas de salud, temas de trabajo, incluso hay pinceladas románticas.
Lo bueno de todo esto, es que no suelo acostumbrarme a nada, porque mi vida se ha convertido en un continuo ir y venir de novedades, y no me quiero quedar estática en ningún lugar.
Ahora vienen cambios, en el tema laboral y es que ahora me toca estar más en casa.
No es sólo una cuestión laboral, simplemente a este tema se ha unido también la salud familiar, la necesidad de unión y de aguantar el chaparrón. Y en ello estamos, tensando la cuerda y manteniéndonos fuertes y apiñados.
Me deshecho de un par de personas tóxicas de mi vida. Por supuesto, no son personas que pueda arrancar de cuajo, por un millón de hilos que me unen a ellxs, pero si que he conseguido mantenerlas alejadas de lo que yo considero importante y me siento muy orgullosa de ello. No ha sido para nada fácil, pero ahora mirándolo con tiempo y perspectiva, me ha ayudado bastante a tener una vida mucho más plena y feliz.
Y la verdad sea dicha, aunque ahora mismo no todo son buenas noticias, me encuentro bastante feliz. Valoro mucho todo lo que he aprendido y lo que he evolucionado. He aprendido a estar más sola que nunca y he descubierto que me encanta. Ahora me conozco mucho mejor, en todos los sentidos. No pasa nada por sacar los pies del plato, si realmente eso es lo que quieres. No tienes que hacer lo que hace todo el mundo para sentirte aceptadx.
No sabía lo importante que es hacer lo que realmente le nazca a uno de las tripas, hasta que lo he puesto en práctica.
Y aunque tengo más ataduras que nunca, me siento más libre que nadie, toda contradicción pura soy yo, pero es la única manera de explicarlo.
Quiero volver a escribir, dibujar, plasmar lo que me sale de la sesera. Y lo mejor de todo, es que puedo hacerlo.
Buenos días.
Releer, en muchos casos me resulta perjudicial, porque revivo momentos que me gustaría olvidar, pero, también son pequeñeces que han formado parte de mi en algún momento de esta vida.
En todo este tiempo que llevo sin dejar señales de vida, han pasado muchísimas cosas.
Temas de salud, temas de trabajo, incluso hay pinceladas románticas.
Lo bueno de todo esto, es que no suelo acostumbrarme a nada, porque mi vida se ha convertido en un continuo ir y venir de novedades, y no me quiero quedar estática en ningún lugar.
Ahora vienen cambios, en el tema laboral y es que ahora me toca estar más en casa.
No es sólo una cuestión laboral, simplemente a este tema se ha unido también la salud familiar, la necesidad de unión y de aguantar el chaparrón. Y en ello estamos, tensando la cuerda y manteniéndonos fuertes y apiñados.
Me deshecho de un par de personas tóxicas de mi vida. Por supuesto, no son personas que pueda arrancar de cuajo, por un millón de hilos que me unen a ellxs, pero si que he conseguido mantenerlas alejadas de lo que yo considero importante y me siento muy orgullosa de ello. No ha sido para nada fácil, pero ahora mirándolo con tiempo y perspectiva, me ha ayudado bastante a tener una vida mucho más plena y feliz.
Y la verdad sea dicha, aunque ahora mismo no todo son buenas noticias, me encuentro bastante feliz. Valoro mucho todo lo que he aprendido y lo que he evolucionado. He aprendido a estar más sola que nunca y he descubierto que me encanta. Ahora me conozco mucho mejor, en todos los sentidos. No pasa nada por sacar los pies del plato, si realmente eso es lo que quieres. No tienes que hacer lo que hace todo el mundo para sentirte aceptadx.
No sabía lo importante que es hacer lo que realmente le nazca a uno de las tripas, hasta que lo he puesto en práctica.
Y aunque tengo más ataduras que nunca, me siento más libre que nadie, toda contradicción pura soy yo, pero es la única manera de explicarlo.
Quiero volver a escribir, dibujar, plasmar lo que me sale de la sesera. Y lo mejor de todo, es que puedo hacerlo.
Buenos días.
martes, 10 de noviembre de 2015
¿Qué tal?
Esto se está quedando hueco. Muchas veces entro para leer a aquellas personas con las que empecé hace ya 5 años (me siento muy vieja diciendo esto) y de éstas ya sólo quedan un puñadito.
Supongo que hoy que estoy tranquila, en casa, con mi pijama cutre y mi manta vieja, me apetecía dejar huella.
Mi vida ahora es bastante estable. No tengo queja en ese sentido pues, necesito la rutina como algo habitual y llenar mi tiempo de actividades me hace infinitamente dichosa. Cuanto más tiempo aproveche y haga cosas productivas, mejor me siento conmigo misma así que por esa parte estoy bastante bien.
Estoy haciendo prácticas por las mañanas y dedicándome a mi negocio por las tardes. En total son unas 12 horas diarias fuera de casa, lo que me deja poquito tiempo para dedicarme a mis hobbies, aunque de vez en cuando saco algo de tiempo y leo, maquillo, dibujo, veo pelis o series.
También estoy preparando mi proyecto final para el ciclo que estudié (Administración y Finanzas), aunque ya me queda más bien poquito, la fecha límite de entrega es el 10 de Diciembre, pero quiero entregarlo antes, para poder hacer otras cosas.
El deporte es lo que tengo de momento más apartado desde que empecé con las prácticas. Antes el ir a trabajar por la mañana, me hacía caminar 4 km diarios, pero ahora no tengo tiempo para eso. Quiero empezar a dedicarle unos 30/40 minutos, que en realidad si me pongo a sumar el tiempo que pierdo viendo la tele o haciendo el tonto, puedo sacar ese tiempo sin que me suponga más estrés.
En el plano físico/autoestima, estoy bastante bien para mi sorpresa. Será que con la madurez, voy aceptando que este es mi cuerpo y mi rostro, que no voy a poder cambiarlo radicalmente y más aún si quiero ser una persona llena de vitalidad y salud. Por supuesto, tengo mis días chungos, en los que quitaba de aquí y ponía allá, pero no dejo que sean trascendentales, me envuelvo en una chaqueta y evito el espejo. Cobarde, pero efectivo.
No sé si es que de forma intrínseca, el sentirme útil y el hacer cosas que sirven para algo, hace que me sienta muy bien y deje de lado mi superficialidad. Estoy orgullosa de este paso que me ha costado la friolera de 4 años.
Sólo pasaba por aquí para decir que estoy feliz, que me va bien y que voy cerrando puertas, mientras se me están abriendo otras.
Un beso.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

