Dicen que cuando te rompen el corazón, sientes un dolor tan grande, que no se puede describir con palabras.
Yo digo que lo que se rompe, no es el corazón: es el estómago. Es notar como un cuchillo se atasca en el esófago. Es como tener un gancho alrededor de tu estómago, que es pesado y afilado, y se clava y arrastra con todo su peso, hacia las entrañas.
Y cuando tu estómago desaparece dentro de ti, no hay dolor, no queda nada. Entonces eres capaz de desconectar de una forma automática, digna de un yogui rozando el nirvana. Y te sientes libre pero a la vez más atada que nunca a tus emociones. Dejamos de ser nosotros mismos, para convertirnos en una especie de espectro que vive por inercia.
En algún momento de La sombra del viento, leí la frase ''hay peores cárceles que las palabras...''y no la comprendía, ahora la entiendo, aunque no en el contexto de la novela, la entiendo en mi infierno personal.
Mi cárcel, es mi cabeza. No dejo de hacerme preguntas cuya respuesta ya sé. Pero que en resumen, me sirven para no apagar la última llamita de fuego que me queda. La esperanza, esa hija de puta que nos mantiene siempre alerta, que nos da ganas de vivir. A mi, casi me las está quitando, con su insistencia, con sus ''y si..'', con sus ''pero dijo que me quería'', con sus ''dale tiempo, seguro que...''.
También es lo primero en lo que pienso cuando me despierto y en lo último antes de acostarme. Y no es una frase manida y pastelosa, no me siento orgullosa y feliz de escribirlo. Me siento estúpida y perdedora, porque muy dentro de mi, me he convertido en otra gilipollas más.
Llorar no lloro, al menos no con esa desesperación. Pero no puedo soportar ver muestras de cariño, no puedo escuchar algunas canciones, no . No lloro, pero noto de nuevo el gancho arañándome por dentro y no quiero quedarme vacía de nuevo.
Tengo que vivir mi vida. Tengo que seguir con mis estudios, con mi trabajo, con mis amigos.
Con todo esto, tengo un autoestima bajo mínimos. Procuro no mirarme en el espejo, pero no dejo de palparme la piel en busca de consuelo, buscando que haya menos espacio entre la piel y el hueso. Pero, nuevamente, otro fracaso más, así que a ratos me arrastro entre la pena y el autodesprecio.
Qué genialidad.
lunes, 4 de mayo de 2015
miércoles, 29 de abril de 2015
Creo que se acabó.
Eso creo. Que ya no me quedan más motivos para luchar. Ya he puesto las cartas sobre la mesa y él las ha tirado al suelo de un manotazo. Creo que ya no voy a ser la misma nunca más.
El problema es que lo he visto hundido. Y me aterra que esté mal, sabiendo que yo puedo hacer todo lo posible por que sea feliz. Pero, no.
Me autoengaño pensando en que no me quiere. No me quiere. No me quiere. Me lo repito cien veces al día, me lo tatuaría a conciencia hasta que me quedase claro. Hasta que mi cabeza no parase de repetir la misma secuencia del sábado noche, una y otra vez.
El alcohol. Las lágrimas. Abrazos. Besos. Susurros.
Estoy acabada.
El problema es que lo he visto hundido. Y me aterra que esté mal, sabiendo que yo puedo hacer todo lo posible por que sea feliz. Pero, no.
Me autoengaño pensando en que no me quiere. No me quiere. No me quiere. Me lo repito cien veces al día, me lo tatuaría a conciencia hasta que me quedase claro. Hasta que mi cabeza no parase de repetir la misma secuencia del sábado noche, una y otra vez.
El alcohol. Las lágrimas. Abrazos. Besos. Susurros.
Estoy acabada.
sábado, 18 de abril de 2015
Pasaba por aquí.
Están siendo unas semanas muy estresantes. Muchos días me apetece escribir, pero cuando llego a casa a las once de la noche, después de haber trabajado durante 10 horas, no me apetece en absoluto encender el portátil y ponerme a pensar.
Este estrés, lo estoy pagando con mi autoestima y con la comida, lo bueno de todo esto, es que cuando como sé perfectamente porqué lo hago, cuando antes tenía ansia por comer, normalmente me atiborraba sin saber el motivo.
El comer viene motivado por el trabajo que tengo, en el que estoy completamente rodeada de chuches y comida basura y son muchas horas muertas, en las que la decepción y el aburrimiento hace de las suyas.
Ya no quiero dejar de picotear ese tipo de comida por la cantidad de calorías vacías que tiene, también lo hago por mi salud. No quiero estar llenando mi cuerpo con esa basura, que no tiene ningún tipo de aporte energético o saludable.
También las discusiones que tengo con mi madre, hacen bastante. Y no son unas discusiones normales, son discusiones que pueden durar 5 horas perfectamente y no es una charla para nada amistosa o tranquila. Hay de todo, reproches, gritos, lágrimas, más gritos, portazos.
Yo sé que hay muchas cosas en las que todavía no he madurado, pero también hay muchas cosas que ella no está haciendo bien y que carga a mis espaldas, y de ahí parten las discusiones más fuertes.
Por eso muchas veces, llego y me voy directamente a la cama, porque sinceramente no tengo ganas de hablar de algo que acabe en una súperdiscusión épica.
Lo bueno, es que en las clases me está yendo bastante bien, sobretodo, porque he cambiado la actitud y quiero terminar bien. Yo sé que muchos de mis problemas, están cimentados en una falta de actitud positiva increíble, pero es lo que pasa cuando te rodeas de gente que está continuamente lamentándose por todo. Que te envuelve un aura de energía negativa y pesimismo plomiza y no te deja tener esperanzas.
Aunque bueno, secretamente las tengo, pero prefiero no decírselo a nadie.
Este estrés, lo estoy pagando con mi autoestima y con la comida, lo bueno de todo esto, es que cuando como sé perfectamente porqué lo hago, cuando antes tenía ansia por comer, normalmente me atiborraba sin saber el motivo.
El comer viene motivado por el trabajo que tengo, en el que estoy completamente rodeada de chuches y comida basura y son muchas horas muertas, en las que la decepción y el aburrimiento hace de las suyas.
Ya no quiero dejar de picotear ese tipo de comida por la cantidad de calorías vacías que tiene, también lo hago por mi salud. No quiero estar llenando mi cuerpo con esa basura, que no tiene ningún tipo de aporte energético o saludable.
También las discusiones que tengo con mi madre, hacen bastante. Y no son unas discusiones normales, son discusiones que pueden durar 5 horas perfectamente y no es una charla para nada amistosa o tranquila. Hay de todo, reproches, gritos, lágrimas, más gritos, portazos.
Yo sé que hay muchas cosas en las que todavía no he madurado, pero también hay muchas cosas que ella no está haciendo bien y que carga a mis espaldas, y de ahí parten las discusiones más fuertes.
Por eso muchas veces, llego y me voy directamente a la cama, porque sinceramente no tengo ganas de hablar de algo que acabe en una súperdiscusión épica.
Lo bueno, es que en las clases me está yendo bastante bien, sobretodo, porque he cambiado la actitud y quiero terminar bien. Yo sé que muchos de mis problemas, están cimentados en una falta de actitud positiva increíble, pero es lo que pasa cuando te rodeas de gente que está continuamente lamentándose por todo. Que te envuelve un aura de energía negativa y pesimismo plomiza y no te deja tener esperanzas.
Aunque bueno, secretamente las tengo, pero prefiero no decírselo a nadie.
domingo, 5 de abril de 2015
Penosilla.
A veces me cuesta ser constante. Toda la vida me ha pasado igual, tengo un interés naciente por algo, pero enseguida, cuando he descubierto como funciona o qué me aporta, pierdo las ganas.
Con la gente cada vez me va pasando igual.
Leí en alguna parte que las mujeres nos creemos capaces de ver en los corazones de las demás personas, especialmente en el corazón de los hombres. Que nos creemos capaces de entender sus pasiones, sus forma de amar, de querernos y de querer a otros. Pero yo no creo que eso sea así, personalmente creo que es mejor no saber exactamente como funciona todo, porque perdería la ilusión de mantenerme al lado de alguien del cual sabes absolutamente todo. Parece un pensamiento muy simplemente, lo que se traduce en mantener vivo el misterio. Pero detrás de esa simple teoría, es esconde un complejo mecanismo. ¿Cómo haces que una persona te sea interesante? En el momento en el que te plantees esta pregunta, l@ has perdido para siempre.
Estoy de un humor de resaca, aunque no he bebido nada desde hace un par de días. Necesito desintoxicación mental. Me va bien o eso creo, pero los domingos me alteran el humor. Llevo toda la semana con la mano hinchada, no sé que ha podido pasar, ayer me dolían incluso los dedos. Hoy por suerte parece haberse desinflamado algo. Mi plan de ayer por la tarde, consistió en bichear Instagram y ver la tele a medias. Me quedé viendo ''El indomable Will Hunting'' porque él se parece un poco a Matt Damon de joven. Ahora lo veo muy poco, una vez cada tres meses y siempre es de pasada. Me apena que ya no me tenga las mismas ganas que antes. Pero es mejor. La otra historia se fue a la mierda, porque resultó ser otro gilipollas de manual. No tengo suerte en absoluto, o sólo me atraen las causas perdidas, por lo visto.
Con la gente cada vez me va pasando igual.
Leí en alguna parte que las mujeres nos creemos capaces de ver en los corazones de las demás personas, especialmente en el corazón de los hombres. Que nos creemos capaces de entender sus pasiones, sus forma de amar, de querernos y de querer a otros. Pero yo no creo que eso sea así, personalmente creo que es mejor no saber exactamente como funciona todo, porque perdería la ilusión de mantenerme al lado de alguien del cual sabes absolutamente todo. Parece un pensamiento muy simplemente, lo que se traduce en mantener vivo el misterio. Pero detrás de esa simple teoría, es esconde un complejo mecanismo. ¿Cómo haces que una persona te sea interesante? En el momento en el que te plantees esta pregunta, l@ has perdido para siempre.
Estoy de un humor de resaca, aunque no he bebido nada desde hace un par de días. Necesito desintoxicación mental. Me va bien o eso creo, pero los domingos me alteran el humor. Llevo toda la semana con la mano hinchada, no sé que ha podido pasar, ayer me dolían incluso los dedos. Hoy por suerte parece haberse desinflamado algo. Mi plan de ayer por la tarde, consistió en bichear Instagram y ver la tele a medias. Me quedé viendo ''El indomable Will Hunting'' porque él se parece un poco a Matt Damon de joven. Ahora lo veo muy poco, una vez cada tres meses y siempre es de pasada. Me apena que ya no me tenga las mismas ganas que antes. Pero es mejor. La otra historia se fue a la mierda, porque resultó ser otro gilipollas de manual. No tengo suerte en absoluto, o sólo me atraen las causas perdidas, por lo visto.
Por cierto, hoy hace tres meses que no fumo. Bien por mí.
domingo, 22 de marzo de 2015
De vuelta tras el paréntesis + feliz, nuevos proyectos.
Pues se acabó lo que se daba.
Tuve una semana terrible de exámenes, creo que de verdad, ha sido la semana más provechosa del curso, porque ha sido cuando he hincado codos para sacar las cosas de forma medio decente.
De cualquier forma y cómo era de esperar, suspendí 3 asignaturas, así que estoy un poco decepcionada conmigo misma en ese aspecto, tengo ahora como tres meses para preparármelas bien de nuevo, aprobar y empezar a hacer mis prácticas de octubre a diciembre. Así que por esa parte genial.
Y otra buena noticia es que voy a ser la dueña de mi propio negocio. Estoy que no quepo en mi de satisfacción y aunque va a ser un sueldecito chiquitín, voy a empezar a ganar mi propio dinero. Eso me hace muy feliz y me da un poquito más de libertad e independencia económica de mis padres, por lo que estoy muy ilusionada. Ahora toca organizarse cada día, porque a pesar de no ser un trabajo físicamente duro, sí que son muchos días a la semana y muchas horas las que voy a tener que trabajar, pero, el que algo quiere algo le cuesta.
Hoy va a ser digamos que mi ''último'' día de pereza, porque ya a partir de mañana, empieza lo fuerte, hay que trabajar, hay que currárselo un poquito todos los días, hay que ser paciente, hay que tener fuerza de voluntad... No sé y después de todo, no me va a ser tan inútil lo que he estado estudiando, en parte lo voy a poner en práctica, así que alegría doble.
Estoy viendo vídeos en internet sobre organización, orden en el trabajo y tal, porque en realidad soy bastante caótica en ese aspecto y ahora con lo que voy a empezar, necesito tener las cosas un poco más encuadradas en mi vida, por lo que me está viniendo genial buscar información de este tipo.
No quiero decirlo muy alto, pero estoy feliz y empiezo a creer que las cosas, están cambiando y por una vez, para bien.
Tuve una semana terrible de exámenes, creo que de verdad, ha sido la semana más provechosa del curso, porque ha sido cuando he hincado codos para sacar las cosas de forma medio decente.
De cualquier forma y cómo era de esperar, suspendí 3 asignaturas, así que estoy un poco decepcionada conmigo misma en ese aspecto, tengo ahora como tres meses para preparármelas bien de nuevo, aprobar y empezar a hacer mis prácticas de octubre a diciembre. Así que por esa parte genial.
Y otra buena noticia es que voy a ser la dueña de mi propio negocio. Estoy que no quepo en mi de satisfacción y aunque va a ser un sueldecito chiquitín, voy a empezar a ganar mi propio dinero. Eso me hace muy feliz y me da un poquito más de libertad e independencia económica de mis padres, por lo que estoy muy ilusionada. Ahora toca organizarse cada día, porque a pesar de no ser un trabajo físicamente duro, sí que son muchos días a la semana y muchas horas las que voy a tener que trabajar, pero, el que algo quiere algo le cuesta.
Hoy va a ser digamos que mi ''último'' día de pereza, porque ya a partir de mañana, empieza lo fuerte, hay que trabajar, hay que currárselo un poquito todos los días, hay que ser paciente, hay que tener fuerza de voluntad... No sé y después de todo, no me va a ser tan inútil lo que he estado estudiando, en parte lo voy a poner en práctica, así que alegría doble.
Estoy viendo vídeos en internet sobre organización, orden en el trabajo y tal, porque en realidad soy bastante caótica en ese aspecto y ahora con lo que voy a empezar, necesito tener las cosas un poco más encuadradas en mi vida, por lo que me está viniendo genial buscar información de este tipo.
No quiero decirlo muy alto, pero estoy feliz y empiezo a creer que las cosas, están cambiando y por una vez, para bien.
martes, 10 de marzo de 2015
Los exámenes me quitan las ganas de vivir.
El título define bastante bien mi situación sentimental-actual. No doy pie con bola, me levanto malhumorada y me acuesto malhumorada. La verdad es que ya le empiezo a ver el fin, pues sólo me quedan tres exámenes más (dos mañana) y la tortura de las recuperaciones habrá terminado.
Digo recuperaciones, porque para mi asombro, a mis 21 años, he suspendido todo un trimestre menos una asignatura. Y lo mejor es que estoy completamente indiferente.
A ver, siendo sincera, hay ratos en los que me subo por las paredes, de pensar que tengo que alargar la agonía de estudiar algo que detesto tres meses más, pero también es que soy realista y me he colgado el lema de ''despacito y con buena letra''.
Aparte, toda la gente molesta con la que tengo que convivir a diario, ya se habrá marchado y no tendré que aguantarles la cara de seta de campo ni un sólo día más. Ya sólo por eso, la opción me parece maravillosa.
Pese a todo, me sigo torturando por todas las cosas que no he estado haciendo bien durante el curso, pero ya de nada sirve lamentarse. Como cuando te comes un enorme pastel y notas como se va adhiriendo a esas partes de tu cuerpo que detestas. A lo hecho, pecho.
Hoy llevo estudiando desde las 9 de la mañana hasta las siete y media y todavía me queda ratito para repasar. Calculo que hasta las dos más o menos. Y siguiente examen. El próximo es pura teoría, así que bueno, es un descanso para mi cabeza de tanto número y tanta cuenta.
De lo que si me he percatado es, de que mi cabeza es una auténtica fábrica de complejos. Lo que ahora me sucede es que cuando tengo épocas de muchísimo estrés me veo más fea y más gorda de lo habitual.
Según mi progenitora, la ropa dice la verdad, y la ropa me sigue quedando exactamente igual que hace un mes. No he cambiado y ese es el problema.
También he escuchado una misma frase mucho durante estos dos días. Algo así que define a la locura como esperar resultados haciendo siempre las mismas cosas o de la misma forma.
Esa sería mi definición perfecta. Repetir las mismas pautas de mierda una y otra vez y esperar que en una de tantas repeticiones, algo cambie. Y nada va a cambiar de esa manera.
Por eso hoy le he puesto empeño a este examen. Quiero aprobar, necesito aprobar. Necesito ver que valgo para algo que sea más que formar parte de una masa de estudiantes renegados. Quiero tener la certeza de que he aprendido algo.
Digo recuperaciones, porque para mi asombro, a mis 21 años, he suspendido todo un trimestre menos una asignatura. Y lo mejor es que estoy completamente indiferente.
A ver, siendo sincera, hay ratos en los que me subo por las paredes, de pensar que tengo que alargar la agonía de estudiar algo que detesto tres meses más, pero también es que soy realista y me he colgado el lema de ''despacito y con buena letra''.
Aparte, toda la gente molesta con la que tengo que convivir a diario, ya se habrá marchado y no tendré que aguantarles la cara de seta de campo ni un sólo día más. Ya sólo por eso, la opción me parece maravillosa.
Pese a todo, me sigo torturando por todas las cosas que no he estado haciendo bien durante el curso, pero ya de nada sirve lamentarse. Como cuando te comes un enorme pastel y notas como se va adhiriendo a esas partes de tu cuerpo que detestas. A lo hecho, pecho.
Hoy llevo estudiando desde las 9 de la mañana hasta las siete y media y todavía me queda ratito para repasar. Calculo que hasta las dos más o menos. Y siguiente examen. El próximo es pura teoría, así que bueno, es un descanso para mi cabeza de tanto número y tanta cuenta.
De lo que si me he percatado es, de que mi cabeza es una auténtica fábrica de complejos. Lo que ahora me sucede es que cuando tengo épocas de muchísimo estrés me veo más fea y más gorda de lo habitual.
Según mi progenitora, la ropa dice la verdad, y la ropa me sigue quedando exactamente igual que hace un mes. No he cambiado y ese es el problema.
También he escuchado una misma frase mucho durante estos dos días. Algo así que define a la locura como esperar resultados haciendo siempre las mismas cosas o de la misma forma.
Esa sería mi definición perfecta. Repetir las mismas pautas de mierda una y otra vez y esperar que en una de tantas repeticiones, algo cambie. Y nada va a cambiar de esa manera.
Por eso hoy le he puesto empeño a este examen. Quiero aprobar, necesito aprobar. Necesito ver que valgo para algo que sea más que formar parte de una masa de estudiantes renegados. Quiero tener la certeza de que he aprendido algo.
domingo, 8 de marzo de 2015
Sueños I.
-Deja la toalla ahí, alguien de servicio se encargará de lavarla.
-Vale.-dijo, deshaciéndose de la tela empapada. Estaba completamente desnuda, pero no sentía ninguna vergüenza.
La luz en el baño era tenue y suave, no se escuchaba ningún ruido, a excepción de las olas rompiendo en la orilla con suavidad.Más que bañera, aquello parecía un pequeño lago. El agua estaba templada, ni muy fría ni muy caliente, según ella perfecta. Se sumergió en el agua poco a poco, con cuidado. No se tocaban ni un centímetro de piel en aquella gran superficie.
Él se regodeaba en el agua, pero evitaba mirar de cuello para abajo.
-Todavía no sé que haces aquí.-dijo enfadado.
-Como si no me estuvieras esperando...-contestó ella sonriendo, pero con una punzada de nervios en el estómago.
-No me refiero ahora, digo que no sé porqué has venido. ¿Qué es lo que quieres?
-No quiero nada. Nunca he querido nada.
-Ya...
Ella sumergió la cabeza en el agua y se mojó el pelo negro. Sacó la cabeza del agua y se echó el pelo chorreando hacia atrás.
-Te he echado mucho de menos. Mucho.
Había evitado mirarla entera pero ahora le parecía imposible. Estaba muy morena, y tenía la piel de gallina. Y sabía que bajo aquella tranquila apariencia, hervía de nervios.
-Ahora que estoy con otra. Entonces me echas de menos. No voy a traicionarla, ¿lo sabes no?
-Ya, yo tampoco quiero que lo hagas. Sólo quería fabricarte un recuerdo.
-¿Qué recuerdo?
-Éste. -dijo ella y se acercó con suavidad hacia su sitio. Él estaba muy tenso, notaba sus hombros contraídos y la miraba con furia en sus ojos verdes.
El agua se removió con sus movimientos suaves y sensuales, se abrazó a él con fuerza. Se separaba, lo miraba, sonreía. Le tocó la cara, las mejillas, los párpados. Se detuvo a acariciar sus labios con los pulgares. Finalmente, y mucho más rápido de lo que le hubiera gustado admitir, él también empezó a tocarla. La curva del cuello, las costillas, la espalda, los muslos.
-Eres tan suave...-susurró maravillado.
-Te he echado de menos.-repitió otra vez.
Se quedaban mirando, sufriendo por no romper las normas. Se morían de ganas por devorarse, pero con una sombra de dolor, ella se separó con un soberano esfuerzo.
-No quiero que la traiciones.
Se levantó del agua y se secó con su toalla, con la de él. Éste se quedó quieto sin moverse.
-Me fascina tu olor, siempre lo ha hecho. No creo que pueda olvidar como hueles.
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