Se sabía que hoy pasaría el día tumbada en la cama. El alcohol me deja K.O, hecha pedazos y me meto en mi habitación durante todo el día, sin interaccionar con nadie.
Me esperaba estar bastante más afectada, por varios acontecimientos.
-1. Me bebí media botella de vodka. Hacía años que no me bebía tantísimos cubatas. La verdad es que esperaba pillar el punto, pero más que punto, fue puntazo. De todas formas no peso 40 kilos ni soy escuálida, ni débil, por lo que es normal que lo tolerase bastante bien. Fue un pedete gracioso. No fumé absolutamente nada, y eso que había un porro por ahí para compartir entre todxs. Pero, me gusta ser fiel a mis propósitos a dejar de fumar, y como soy Doña Extremos, prefiero ni catarlo. De todas formas el disfraz y la peluca me apestaban a tabaco.
-2. La historia que empezaba a tomar forma con alguien diferente, se va al traste. Definitivamente. Soy de esas sufridoras que le gusta que las cosas vayan saliendo solas, sin ayudas, ni amigas celestinas. No me gusta que la gente forme parte de esas cosas que salen con naturalidad, prefiero que todo tenga su propio ritmo. Pero no contaba con que una de mis amigas, iba a saltarse mi norma e iba a intervenir. De todas formas ha estado bien, pues he tenido la certeza de que estaba ilusionandóme en vano, ya que confirmo que el chico en cuestión, quiso algo conmigo hace tiempo, pero que ahora no estaba en ese punto. Pues me parece genial saberlo, aunque sea una verdad secreta. También me estaba empezando a cansar tener que estar explicándole todo a cada rato. Me gusta que la gente tome iniciativa en la vida, que no sean espectadores de lo que les pasa a otros, y que si no les dan órdenes no hacen nada. Así que tan amigos.
-3. Volví a ver al otro. Y cómo siempre pasa, cuando lo veo después de mucho tiempo, se me agarra una desagradable sensación de inseguridad en el estómago. Como un puñetazo hacia abajo, que te tumba toda la fuerza de voluntad. Pero estoy orgullosa de haber sido capaz de saludarlo, charlar cinco minutos y pirarme. Es lo mejor que pude hacer.
Y tengo que hacer cosas para clase, y estudiar para un superexamen el miércoles. De verdad, no sé que demonios me pasa. Quiero estar concentrada, quiero ser la misma que antes se ponía a estudiar y captaba las cosas, que no necesitaba que le estuvieran repitiendo las cosas veinte veces. Es increíble la poca capacidad de concentración que tengo. Escribiendo soy perfectamente capaz de abstraerme por completo, pero estudiando o a veces incluso, leyendo es imposible.
De cualquier forma, me encuentro bien conmigo misma. Creo que empiezo a dar carpetazo a las cosas con más facilidad, y eso en mi, hace unos meses, era impensable. Me siento hasta mayor.
domingo, 15 de febrero de 2015
jueves, 12 de febrero de 2015
Formidable.
Aunque hace un par de entradas, conté la traumática experiencia de mi ataque de ansiedad, estos días posteriores he descubierto que me ha venido asombrosamente bien.
De alguna forma, he liberado toda la presión que tenía en mi mente y en mi cuerpo, que se ha manifestado en forma de nerviosismo y dolores de estómago.
Ya no los noto, aparte también porque la ausencia de café ha hecho que mis digestiones sean mucho menos duras. De todas formas, he ido al médico estos días, para asegurarme de que todo está en orden. Espero los resultados para dentro de un par de semanas, haber qué tal.
Creo que he recuperado mi orden mental y estoy intentando priorizar. Ello conlleva estar todo el tiempo decidiendo que es lo que tiene más importancia y lo que no. Hay gente que se merece nuestra importancia y hay gente que para nada, por lo que estoy prescindiendo de sus peticiones y sus lloreras.
También he recuperado un poco mi inteligencia emocional. Eso se traduce en que se identificar qué es lo que me pone triste o qué es lo que me hace feliz. Cuando estoy en casa, trato de escuchar toda la música que puedo porque eso me hace sentirme genial y viva, al igual que también hace que me sepa identificar a mí misma. Por eso cuando me siento desbordada, recuerdo las canciones que me despiertan esa parte dormida de mí y a veces canto, a veces sonrío, y casi el ochenta por ciento del tiempo lloro. Pero ya no es llorar por llorar, lloro porque estoy triste, por un recuerdo o por algo en concreto. Parecerá una gilipollez, pero lo cierto es que he llorado mucho estos meses, la mayor parte del tiempo sin saber por qué. Me gusta tener claro qué me pasa y porqué me pasa.
Ahora mismo lo que más debería de importarme son mis estudios, aunque no lo hacen con la fuerza y la motivación que debieran, pero es que es difícil estar estudiando, trabajando y pensando al mismo tiempo. También me agobia la posibilidad de no regresar a la universidad, porque aunque no es algo que tenga completamente claro, me gustaría poder tener la opción de escogerlo o descartarlo en caso de que sea necesario.
En historias sentimentales, algo empieza a cocerse, pero no estoy muy segura de que sea correspondido. Quizás sólo es por entretenimiento, como ya dije, pero me gustaría que por una vez saliese bien. Desde luego estoy siendo paciente y le estoy echando imaginación, así que espero que funcione. Y si no funciona, no voy a fustigarme más. La gente no suele hacer lo que espero, así que no va a ser una excepción. De momento sólo son destellos, igual sólo queda en esto.
Y con respecto a la historia de 2012, sigo escribiendo, pero estoy falta de inspiración. He cambiado el último capítulo como unas tres veces, pero no sé. Voy a seguir escribiendo, porque en cualquier momento, la cosa más estúpida me sirve de inspiración.
Y de físico... Pues no sé. Hay veces en las que me considero aceptable, otras veces huyo de mísma
. El problema es cuando uno sigue luchando contra sí mismo, como si fueses tu peor enemigo. Y tengo que aceptar que soy quién soy, y que partiendo de ahí, podré ir cambiando, pero mientras siga haciendo de esto un mundo, no habrá nada que me salve. No sé, en ese aspecto estoy realmente confusa.
De alguna forma, he liberado toda la presión que tenía en mi mente y en mi cuerpo, que se ha manifestado en forma de nerviosismo y dolores de estómago.
Ya no los noto, aparte también porque la ausencia de café ha hecho que mis digestiones sean mucho menos duras. De todas formas, he ido al médico estos días, para asegurarme de que todo está en orden. Espero los resultados para dentro de un par de semanas, haber qué tal.
Creo que he recuperado mi orden mental y estoy intentando priorizar. Ello conlleva estar todo el tiempo decidiendo que es lo que tiene más importancia y lo que no. Hay gente que se merece nuestra importancia y hay gente que para nada, por lo que estoy prescindiendo de sus peticiones y sus lloreras.
También he recuperado un poco mi inteligencia emocional. Eso se traduce en que se identificar qué es lo que me pone triste o qué es lo que me hace feliz. Cuando estoy en casa, trato de escuchar toda la música que puedo porque eso me hace sentirme genial y viva, al igual que también hace que me sepa identificar a mí misma. Por eso cuando me siento desbordada, recuerdo las canciones que me despiertan esa parte dormida de mí y a veces canto, a veces sonrío, y casi el ochenta por ciento del tiempo lloro. Pero ya no es llorar por llorar, lloro porque estoy triste, por un recuerdo o por algo en concreto. Parecerá una gilipollez, pero lo cierto es que he llorado mucho estos meses, la mayor parte del tiempo sin saber por qué. Me gusta tener claro qué me pasa y porqué me pasa.
Ahora mismo lo que más debería de importarme son mis estudios, aunque no lo hacen con la fuerza y la motivación que debieran, pero es que es difícil estar estudiando, trabajando y pensando al mismo tiempo. También me agobia la posibilidad de no regresar a la universidad, porque aunque no es algo que tenga completamente claro, me gustaría poder tener la opción de escogerlo o descartarlo en caso de que sea necesario.
En historias sentimentales, algo empieza a cocerse, pero no estoy muy segura de que sea correspondido. Quizás sólo es por entretenimiento, como ya dije, pero me gustaría que por una vez saliese bien. Desde luego estoy siendo paciente y le estoy echando imaginación, así que espero que funcione. Y si no funciona, no voy a fustigarme más. La gente no suele hacer lo que espero, así que no va a ser una excepción. De momento sólo son destellos, igual sólo queda en esto.
Y con respecto a la historia de 2012, sigo escribiendo, pero estoy falta de inspiración. He cambiado el último capítulo como unas tres veces, pero no sé. Voy a seguir escribiendo, porque en cualquier momento, la cosa más estúpida me sirve de inspiración.
Y de físico... Pues no sé. Hay veces en las que me considero aceptable, otras veces huyo de mísma
. El problema es cuando uno sigue luchando contra sí mismo, como si fueses tu peor enemigo. Y tengo que aceptar que soy quién soy, y que partiendo de ahí, podré ir cambiando, pero mientras siga haciendo de esto un mundo, no habrá nada que me salve. No sé, en ese aspecto estoy realmente confusa.
lunes, 9 de febrero de 2015
Un lunes diferente.
Después de todo ha sido un gran fin de semana.
No porque el Sábado saliera hasta las mil, si no porque literariamente hablando, ha sido un fin de semana súperproductivo.
Y eso me hace inmensamente feliz, porque parecerá algo ilógico, pero a mí escribir me da la vida, lo que no llego a comprender es como puedo dejarlo tan apartado y durante tantísimo tiempo.
He retomado una historia que empecé allá por el 2012, pero que aún me rondaba la cabeza. Fue leer los últimos capítulos y un chorreón de inspiración me sacudió el cerebro, con lo cual empecé a escribir y a tratar de darle forma de nuevo. De hecho cuando publique esta entrada, es lo primero que pienso hacer antes de nada, releer la parte por la que me quedé ayer tarde y volver a escribir.
También he descubierto un grupo nuevo que es genial, de momento no sé en que idioma cantan, pero pienso averiguar más acerca de ellos. Es curioso, cómo antes cuando algo me gustaba, le ponía todo el empeño del mundo, me aprendía todo lo que tuviera que ver con esa cosa en particular, buscaba información, leía artículos, biografías... Muchas veces la pena de crecer y volverte adulto, es que te arrebata la ilusión de enamorarte de algo de nuevo. Y eso es lo espectacular, lo que me hace sentirme genial conmigo misma, que veo que aún quedan pizquitas de esperanza para mí.
Y puede parecer una auténtica gilipollez comparar una cosa con otra, porque el amor es algo tan intangible como real, y que lo encuentre en esas pequeñas cositas, canciones, libros, frases... Me hace pensar que no todo está perdido, que no soy tan gris como creo.
De hecho hoy tengo que trabajar y que estudiar y ni si quiera eso me perturba. Ni todo el mal humor que he respirado hoy. Tengo el estómago lleno de alegría, y por momentos parece que voy a echar a volar. ¿Por qué dejé de escribir?
Por gilipollas, supongo. Porque dejé que otras personas tomaran el rumbo de mis alegrías. dejé que las circunstancias me derrumbaran la moral, obvié a aquellos que se preocuparon por mí.
Mi habitación que el noventa por ciento del tiempo me parece una cárcel, me parece hoy el lugar más maravilloso del mundo. Incluso aunque tenga las manos heladas, y me duela la cabeza, hoy está siendo un día estupendo.
Hoy creo que podría hacer cualquier cosa.
No porque el Sábado saliera hasta las mil, si no porque literariamente hablando, ha sido un fin de semana súperproductivo.
Y eso me hace inmensamente feliz, porque parecerá algo ilógico, pero a mí escribir me da la vida, lo que no llego a comprender es como puedo dejarlo tan apartado y durante tantísimo tiempo.
He retomado una historia que empecé allá por el 2012, pero que aún me rondaba la cabeza. Fue leer los últimos capítulos y un chorreón de inspiración me sacudió el cerebro, con lo cual empecé a escribir y a tratar de darle forma de nuevo. De hecho cuando publique esta entrada, es lo primero que pienso hacer antes de nada, releer la parte por la que me quedé ayer tarde y volver a escribir.
También he descubierto un grupo nuevo que es genial, de momento no sé en que idioma cantan, pero pienso averiguar más acerca de ellos. Es curioso, cómo antes cuando algo me gustaba, le ponía todo el empeño del mundo, me aprendía todo lo que tuviera que ver con esa cosa en particular, buscaba información, leía artículos, biografías... Muchas veces la pena de crecer y volverte adulto, es que te arrebata la ilusión de enamorarte de algo de nuevo. Y eso es lo espectacular, lo que me hace sentirme genial conmigo misma, que veo que aún quedan pizquitas de esperanza para mí.
Y puede parecer una auténtica gilipollez comparar una cosa con otra, porque el amor es algo tan intangible como real, y que lo encuentre en esas pequeñas cositas, canciones, libros, frases... Me hace pensar que no todo está perdido, que no soy tan gris como creo.
De hecho hoy tengo que trabajar y que estudiar y ni si quiera eso me perturba. Ni todo el mal humor que he respirado hoy. Tengo el estómago lleno de alegría, y por momentos parece que voy a echar a volar. ¿Por qué dejé de escribir?
Por gilipollas, supongo. Porque dejé que otras personas tomaran el rumbo de mis alegrías. dejé que las circunstancias me derrumbaran la moral, obvié a aquellos que se preocuparon por mí.
Mi habitación que el noventa por ciento del tiempo me parece una cárcel, me parece hoy el lugar más maravilloso del mundo. Incluso aunque tenga las manos heladas, y me duela la cabeza, hoy está siendo un día estupendo.
Hoy creo que podría hacer cualquier cosa.
sábado, 7 de febrero de 2015
Resumen semanal.
Digamos que ha sido una semana bastante dura. No he tenido ánimos para hacer muchas cosas, más bien me he dejado llevar por las horas del día y las cosas que no podía pasar sin hacer, como ir a clase o a trabajar.
El miércoles exploté como una loca. No recuerdo una sensación tan extraña desde hace al menos tres años o cuatro, justo antes de coger el bus para la capital a hacer selectividad en la uni.
Me dio un ataque de ansiedad, propiciado por los gritos de mi madre, los míos propios, los nervios preexamen (he suspendido, por supuesto) y los wathsapps de gente bombardeándome el móvil.
Esto me hace pensar que estoy más jodida de lo que yo creía, porque como bien he dicho antes, hace bastante tiempo que no pierdo el control de esa manera.
En parte me vino bien, porque es como si hubiese pinchado un globo con una aguja afilada. Pum. Todo estalló en cuestión de un minuto, lloraba pero luchaba por tragar aire como una loca, bajo la desesperada mirada de mi madre que no sabía que hacer. Creo que recuperé el control porque ví que a ella también se le estaba empezando a ir la pinza y que íbamos a montar un manicomio en cuestión de minutos, asi que me relajé, y me tranquilicé.
Es curioso la forma que tiene nuestro cerebro de anularnos por completo cuando no podemos más.
Acumulamos tensión, rabia, miedo, frustración, ira, gota a gota, hasta que de golpe y porrazo se junta todo y hace que el vaso explote en mil pedacitos.
Luego te deja como si hubieses estado picando piedras bajo el sol abrasador, deshecha y completamente ilógica. No paré de repetir ''no puedo '' y ''soy tonta''. Eso es todo por la puta escuela a la que voy que me está destrozando los nervios y la autoestima. Y quiero irme, quiero dejarlo todo y desaparecer, pero me quedan solamente 4 semanas para terminar. Tengo que aguantar, tengo que aprobar y dejar de martirizarme cada vez que suena el despertador para asistir a clase.
Le conté esto a un par de amigas, porque a veces creo que no entienden lo mal que lo estoy pasando allí, que no es capricho y que de verdad, es un esfuerzo muy grande el que estoy haciendo.
La familia no ayuda en absoluto, lo único que no dejan de decirme es que estudie más, que no estoy haciendo nada y es verdad, pero joder, no van a hacerme espabilar diciéndome que soy una inútil y una vaga. Eso ya me lo repito yo sola cada día, y no solo en el aspecto académico.
En verdad, no creo que lo entiendan del todo, por muy gráfica que sea, por eso lo único que hago, es hablar de los cuatro chascarrillos que pasan en clase y poco más. De todas formas sólo ''soy una exagerada''.
Imagino que esta blog-terapia me va a ayudar infínitamente más que cualquier charla con nadie. Debo de hablar más conmigo misma, supongo.
Por lo demás, estoy viviendo una fiebre por hacer dieta que me está poniendo los nervios de punta.
Todo el mundo que conozco está poniéndose a dieta y no cesan de repetirlo. Eso me hace sentirme peor, porque mi alimentación no está siendo especialmente buena.
De todas formas no aprecio muchos cambios físicos, quizás me esté manteniendo más o menos, aunque siempre esta la vocecita que te susurra ''quita de ahí, pon aquí, que eso se note más...'' y la verdad es que es una tortura.
Quiero cambiar, pero a veces la meta es tan a largo plazo que me parece imposible. Y no hablo exclusivamente de adelgazar, o de estudiar más, es más un cambio mental.
El problema parte de ahí, que me centro mucho en lo que va a pasar dentro de mucho, pero soy incapaz de centrarme en algo a corto o a inmediato plazo.
Habrá que centrarse más en el medio y no en el fin, que por una vez lo de ''el fin justifica los medios'', sea para algo positivo y productivo.
Sigo sin fumar y sin beber café. Me siento poderosa en ese aspecto.
El miércoles exploté como una loca. No recuerdo una sensación tan extraña desde hace al menos tres años o cuatro, justo antes de coger el bus para la capital a hacer selectividad en la uni.
Me dio un ataque de ansiedad, propiciado por los gritos de mi madre, los míos propios, los nervios preexamen (he suspendido, por supuesto) y los wathsapps de gente bombardeándome el móvil.
Esto me hace pensar que estoy más jodida de lo que yo creía, porque como bien he dicho antes, hace bastante tiempo que no pierdo el control de esa manera.
En parte me vino bien, porque es como si hubiese pinchado un globo con una aguja afilada. Pum. Todo estalló en cuestión de un minuto, lloraba pero luchaba por tragar aire como una loca, bajo la desesperada mirada de mi madre que no sabía que hacer. Creo que recuperé el control porque ví que a ella también se le estaba empezando a ir la pinza y que íbamos a montar un manicomio en cuestión de minutos, asi que me relajé, y me tranquilicé.
Es curioso la forma que tiene nuestro cerebro de anularnos por completo cuando no podemos más.
Acumulamos tensión, rabia, miedo, frustración, ira, gota a gota, hasta que de golpe y porrazo se junta todo y hace que el vaso explote en mil pedacitos.
Luego te deja como si hubieses estado picando piedras bajo el sol abrasador, deshecha y completamente ilógica. No paré de repetir ''no puedo '' y ''soy tonta''. Eso es todo por la puta escuela a la que voy que me está destrozando los nervios y la autoestima. Y quiero irme, quiero dejarlo todo y desaparecer, pero me quedan solamente 4 semanas para terminar. Tengo que aguantar, tengo que aprobar y dejar de martirizarme cada vez que suena el despertador para asistir a clase.
Le conté esto a un par de amigas, porque a veces creo que no entienden lo mal que lo estoy pasando allí, que no es capricho y que de verdad, es un esfuerzo muy grande el que estoy haciendo.
La familia no ayuda en absoluto, lo único que no dejan de decirme es que estudie más, que no estoy haciendo nada y es verdad, pero joder, no van a hacerme espabilar diciéndome que soy una inútil y una vaga. Eso ya me lo repito yo sola cada día, y no solo en el aspecto académico.
En verdad, no creo que lo entiendan del todo, por muy gráfica que sea, por eso lo único que hago, es hablar de los cuatro chascarrillos que pasan en clase y poco más. De todas formas sólo ''soy una exagerada''.
Imagino que esta blog-terapia me va a ayudar infínitamente más que cualquier charla con nadie. Debo de hablar más conmigo misma, supongo.
Por lo demás, estoy viviendo una fiebre por hacer dieta que me está poniendo los nervios de punta.
Todo el mundo que conozco está poniéndose a dieta y no cesan de repetirlo. Eso me hace sentirme peor, porque mi alimentación no está siendo especialmente buena.
De todas formas no aprecio muchos cambios físicos, quizás me esté manteniendo más o menos, aunque siempre esta la vocecita que te susurra ''quita de ahí, pon aquí, que eso se note más...'' y la verdad es que es una tortura.
Quiero cambiar, pero a veces la meta es tan a largo plazo que me parece imposible. Y no hablo exclusivamente de adelgazar, o de estudiar más, es más un cambio mental.
El problema parte de ahí, que me centro mucho en lo que va a pasar dentro de mucho, pero soy incapaz de centrarme en algo a corto o a inmediato plazo.
Habrá que centrarse más en el medio y no en el fin, que por una vez lo de ''el fin justifica los medios'', sea para algo positivo y productivo.
Sigo sin fumar y sin beber café. Me siento poderosa en ese aspecto.
domingo, 1 de febrero de 2015
Dimanche.
Otro mes que empieza. Y en domingo.
Para mí, los meses, los propósitos, las buenas acciones deben llevarse a cabo el lunes. Y eso que odio los lunes, pero suponen como la marca de inicio, el día D, como que si empiezas el lunes todo va a ir genial porque es el día propicio.
Es mi cuarto fin de semana ''encerrada''. Esto quiere decir que ni si quiera he trabajado este finde, quizás esta tarde vaya. No sé porqué lo llamo ''trabajo'', en realidad no estoy siendo reemunerada como tal, simplemente estoy colaborando en casa y en los negocios familiares.
Ha sido una semana realmente penosa. De siete días que tiene, cuatro me los he pasado llorando. Todo por mi poca falta de indiferencia hacia ciertas situaciones y comentarios. No entiendo como puedo ser tan poco consciente del poco tiempo que me queda para acabar el curso y lo mal que lo estoy haciendo en los exámenes, y sin embargo, dejo que cualquier estúpido profesor, haga un comentario desafortunado para que mi mundo se venga abajo.
En esos momentos, me siento como cuando tenía cuatro años y me regañaban por no saber colorear dentro de las líneas. ¿Tan frágil soy?
Ya desde bastante pequeña, los profesores le decían a mi madre que no sabía aceptar las críticas y que me lo tomaba realmente mal. Ya desde mocosa era una sufridora en potencia.
Y lejos de pensar que tengo una autoestima pésima, es porque creo que soy una narcisista de los cojones. Me creo tan importante, que espero que si estoy mal o incómoda, todo el mundo deje su vida de lado y acuda corriendo a consolarme y mimarme. Y no, no tengo cuatro años para que me suenen los mocos y me den abracitos y palmaditas en la espalda. Se supone que soy adulta y que tengo que asumir lo imperfecta que soy. Y enmendar mis errores.
Hago apología de muchas cosas, especialmente de la libertad. Libertad de pensamiento, libertad política, libertad religiosa, libertad sexual. Pero lo que en verdad estoy incentivando con todo ello en mis adentros, es la hipocresía. Soy una hipócrita de manual, la que tira de frases de ''es lo que hay'', ''no hay que ir en contra del sistema'', '' la iglesia es una empresa'', ''que tía más puta''.
Y no me siento orgullosa de ello, pero ahí demuestro lo poco libre que soy.
No quisiera irme dejando este sabor ácido en la boca. Sigo sin fumar, lo que a pesar de toda la ansiedad y estrés que estoy sufriendo últimamente, es un logro. Sigo deshaciendóme de personas chupa-sangre, lo cual también es genial porque no tengo ánimos para regalar. Y a pesar de todo aquí estoy, continuo la lucha, con menos fuerza cada día, pero sigo batallando.
Al menos hoy, estoy orgullosa de todo lo que dejo escrito, aquí lo pienso, aquí lo dejo y aquí no me censuro.
Para mí, los meses, los propósitos, las buenas acciones deben llevarse a cabo el lunes. Y eso que odio los lunes, pero suponen como la marca de inicio, el día D, como que si empiezas el lunes todo va a ir genial porque es el día propicio.
Es mi cuarto fin de semana ''encerrada''. Esto quiere decir que ni si quiera he trabajado este finde, quizás esta tarde vaya. No sé porqué lo llamo ''trabajo'', en realidad no estoy siendo reemunerada como tal, simplemente estoy colaborando en casa y en los negocios familiares.
Ha sido una semana realmente penosa. De siete días que tiene, cuatro me los he pasado llorando. Todo por mi poca falta de indiferencia hacia ciertas situaciones y comentarios. No entiendo como puedo ser tan poco consciente del poco tiempo que me queda para acabar el curso y lo mal que lo estoy haciendo en los exámenes, y sin embargo, dejo que cualquier estúpido profesor, haga un comentario desafortunado para que mi mundo se venga abajo.
En esos momentos, me siento como cuando tenía cuatro años y me regañaban por no saber colorear dentro de las líneas. ¿Tan frágil soy?
Ya desde bastante pequeña, los profesores le decían a mi madre que no sabía aceptar las críticas y que me lo tomaba realmente mal. Ya desde mocosa era una sufridora en potencia.
Y lejos de pensar que tengo una autoestima pésima, es porque creo que soy una narcisista de los cojones. Me creo tan importante, que espero que si estoy mal o incómoda, todo el mundo deje su vida de lado y acuda corriendo a consolarme y mimarme. Y no, no tengo cuatro años para que me suenen los mocos y me den abracitos y palmaditas en la espalda. Se supone que soy adulta y que tengo que asumir lo imperfecta que soy. Y enmendar mis errores.
Hago apología de muchas cosas, especialmente de la libertad. Libertad de pensamiento, libertad política, libertad religiosa, libertad sexual. Pero lo que en verdad estoy incentivando con todo ello en mis adentros, es la hipocresía. Soy una hipócrita de manual, la que tira de frases de ''es lo que hay'', ''no hay que ir en contra del sistema'', '' la iglesia es una empresa'', ''que tía más puta''.
Y no me siento orgullosa de ello, pero ahí demuestro lo poco libre que soy.
No quisiera irme dejando este sabor ácido en la boca. Sigo sin fumar, lo que a pesar de toda la ansiedad y estrés que estoy sufriendo últimamente, es un logro. Sigo deshaciendóme de personas chupa-sangre, lo cual también es genial porque no tengo ánimos para regalar. Y a pesar de todo aquí estoy, continuo la lucha, con menos fuerza cada día, pero sigo batallando.
Al menos hoy, estoy orgullosa de todo lo que dejo escrito, aquí lo pienso, aquí lo dejo y aquí no me censuro.
sábado, 31 de enero de 2015
Sueños.
-Hacía tiempo que no nos veíamos. ¿Dónde te metes últimamente?
-Pues, trabajo y estudio... No tengo mucho tiempo de salir. Desde Navidad no he pisado la calle.
-Ya... No te he visto en los pubs, ni nada. ¿Qué vas a hacer hoy?
-Pues no lo sé muy bien. Igual después de tomar algo por ahí, hacemos botellón en algún sitio. Y luego iremos de pubs.
-Te veo allí ¿no?
-He conocido a alguien.-soltó a bocajarro.
Qué cara de estupefacción. Había una incredulidad en sus ojos verdes que rozaba la histeria.
-¿A quién?
-A alguien diferente. No es de aquí, es francés. Se llama Pierre.
-¿Y que está de paso?-dijo cambiando el peso del cuerpo de un pie a otro.
-No, estudia aquí, vamos, que vive aquí.
-No te va a durar nada, ¿lo sabes, no?-preguntó sonriendo. Ella no contestó.-Si acaso un par de asaltos y se acabó; si es que llegáis a eso.
-No sé porqué dices eso. Seguro que me va bien, es un tío genial. -dijo abrochándose la chaqueta. Se sentía incómoda.
-Ya, pero no es yo. Y lo sabes. -contestó él agarrándola por el brazo.
-Suéltame. -dijo zafándose de sus garras. - No me vas a dejar en paz nunca ¿no?
No contestó. Simplemente sonrió.
No, nunca la iba a dejar en paz. Jamás. No mientras ella siguiera dándole credibilidad. No mientras siguiera esperando que las cosas cambiaran. No mientras le estuviera bailando el agua. Nunca.
Lo mejor de todo esto es que no ha sucedido en realidad. Esto son mis sueños, quizás el de hoy no haya sido realmente espectacular, pero no paro de pensar en lo que representa.
No sé porque me sigo sintiendo parte de un juego en el que yo dejé voluntariamente de participar.
Soy una completa gilipollas, no sé porque no dejo de perder el tiempo en esta mierda.
No me merece la pena, es absurdo completamente. Es un asco.
-Pues, trabajo y estudio... No tengo mucho tiempo de salir. Desde Navidad no he pisado la calle.
-Ya... No te he visto en los pubs, ni nada. ¿Qué vas a hacer hoy?
-Pues no lo sé muy bien. Igual después de tomar algo por ahí, hacemos botellón en algún sitio. Y luego iremos de pubs.
-Te veo allí ¿no?
-He conocido a alguien.-soltó a bocajarro.
Qué cara de estupefacción. Había una incredulidad en sus ojos verdes que rozaba la histeria.
-¿A quién?
-A alguien diferente. No es de aquí, es francés. Se llama Pierre.
-¿Y que está de paso?-dijo cambiando el peso del cuerpo de un pie a otro.
-No, estudia aquí, vamos, que vive aquí.
-No te va a durar nada, ¿lo sabes, no?-preguntó sonriendo. Ella no contestó.-Si acaso un par de asaltos y se acabó; si es que llegáis a eso.
-No sé porqué dices eso. Seguro que me va bien, es un tío genial. -dijo abrochándose la chaqueta. Se sentía incómoda.
-Ya, pero no es yo. Y lo sabes. -contestó él agarrándola por el brazo.
-Suéltame. -dijo zafándose de sus garras. - No me vas a dejar en paz nunca ¿no?
No contestó. Simplemente sonrió.
No, nunca la iba a dejar en paz. Jamás. No mientras ella siguiera dándole credibilidad. No mientras siguiera esperando que las cosas cambiaran. No mientras le estuviera bailando el agua. Nunca.
Lo mejor de todo esto es que no ha sucedido en realidad. Esto son mis sueños, quizás el de hoy no haya sido realmente espectacular, pero no paro de pensar en lo que representa.
No sé porque me sigo sintiendo parte de un juego en el que yo dejé voluntariamente de participar.
Soy una completa gilipollas, no sé porque no dejo de perder el tiempo en esta mierda.
No me merece la pena, es absurdo completamente. Es un asco.
domingo, 25 de enero de 2015
Under the bridge.
Ya han pasado unos cuantos días desde la última vez que escribí algo interesante.
La verdad que en este lapsus de tiempo, he de confesar que he cumplido algunas pautas de mis propósitos.
Más que nada es lo de fumar y es que hoy es el día que hace 19. Estoy bastante orgullosa de mí misma en ese aspecto y es que con el dinerito que he ahorrado, he podido darle un sutil cambio a mi fondo de armario.
Lo de la gente tóxica, casi que también lo estoy cumpliendo. Y me duele decirlo, pero es que es cierto, y es que una de mis mejores amigas es una de las personas más tóxicas que conozco.
No sólo en el plano sentimental o personal, es incluso en sus hábitos.
El noventa del tiempo está pensando en estar de fiesta, borracha como una cuba y darlo todo en cualquier pseudo-discoteca. Fuma muchísimo, a veces ni si quiera se da cuenta de que acaba de fumarse un cigarrillo, cuando ya se está encendiendo otro. Y del plano sentimental mejor no hablamos. Completamente dependiente emocional de sus amigas-novios, con una autoestima por los suelos.
Y no es por ser egoísta, pero ya me estoy cansando de estar rodeada de este tipo de personas. Son como sanguijuelas gigantes, que me chupan toda la sangre y el buen rollo, y me dejan seca como una hoja de otoño. No tengo por qué estar aguantando constantemente como se me acercan buscando apoyo continuo, hasta que me sacan todo lo que necesitan y se largan. Y me puedo pasar semanas enteras sin tener noticias de nadie. Lo siento, pero la gallina de los huevos de oro se ha vuelto estéril.
En el plano sentimental, también tomé la decisión de pasar de largo de una historia extraña-rara que no me aportaba absolutamente nada. Dolores de cabeza. No puede ser una de cal y siete de arena. El tira y afloja está muy bien, pero tres años así, minan la paciencia y el amor propio de una. Chao pescao.
Hablo con otro chico de vez en cuando, pero no creo que nada ni si quiera que tenga el menor componente sexual. A veces esa química mola, pero es que en este caso es inexistente, no sé si espera que me convierta en cat-woman de repente o que, pero me entretiene.
En los estudios voy patéticamente mal. Todo, porque no paro de darle vueltas a que voy a hacer cuando termine esto que estoy estudiando ahora y que detesto. Aparte también me influye el ambiente de clase, que es nefasto. No hay ni un ápice de compañerismo, ni de buen rollo, todo son caretos y cuchicheos. Ya está bien hombre.
De todas formas creo que en ese centro de estudios, tengo el título de ''chunga/rebelde'' de la clase y la verdad es que tampoco estoy haciendo nada por limpiar mi nombre. Estoy incómoda, asqueada y no evito que se me note. Ventajas de ser transparente.
r
Y creo que hasta ahora eso es todo lo que tengo que decir. Estoy jodida, pero contenta.
La verdad que en este lapsus de tiempo, he de confesar que he cumplido algunas pautas de mis propósitos.
Más que nada es lo de fumar y es que hoy es el día que hace 19. Estoy bastante orgullosa de mí misma en ese aspecto y es que con el dinerito que he ahorrado, he podido darle un sutil cambio a mi fondo de armario.
Lo de la gente tóxica, casi que también lo estoy cumpliendo. Y me duele decirlo, pero es que es cierto, y es que una de mis mejores amigas es una de las personas más tóxicas que conozco.
No sólo en el plano sentimental o personal, es incluso en sus hábitos.
El noventa del tiempo está pensando en estar de fiesta, borracha como una cuba y darlo todo en cualquier pseudo-discoteca. Fuma muchísimo, a veces ni si quiera se da cuenta de que acaba de fumarse un cigarrillo, cuando ya se está encendiendo otro. Y del plano sentimental mejor no hablamos. Completamente dependiente emocional de sus amigas-novios, con una autoestima por los suelos.
Y no es por ser egoísta, pero ya me estoy cansando de estar rodeada de este tipo de personas. Son como sanguijuelas gigantes, que me chupan toda la sangre y el buen rollo, y me dejan seca como una hoja de otoño. No tengo por qué estar aguantando constantemente como se me acercan buscando apoyo continuo, hasta que me sacan todo lo que necesitan y se largan. Y me puedo pasar semanas enteras sin tener noticias de nadie. Lo siento, pero la gallina de los huevos de oro se ha vuelto estéril.
En el plano sentimental, también tomé la decisión de pasar de largo de una historia extraña-rara que no me aportaba absolutamente nada. Dolores de cabeza. No puede ser una de cal y siete de arena. El tira y afloja está muy bien, pero tres años así, minan la paciencia y el amor propio de una. Chao pescao.
Hablo con otro chico de vez en cuando, pero no creo que nada ni si quiera que tenga el menor componente sexual. A veces esa química mola, pero es que en este caso es inexistente, no sé si espera que me convierta en cat-woman de repente o que, pero me entretiene.
En los estudios voy patéticamente mal. Todo, porque no paro de darle vueltas a que voy a hacer cuando termine esto que estoy estudiando ahora y que detesto. Aparte también me influye el ambiente de clase, que es nefasto. No hay ni un ápice de compañerismo, ni de buen rollo, todo son caretos y cuchicheos. Ya está bien hombre.
De todas formas creo que en ese centro de estudios, tengo el título de ''chunga/rebelde'' de la clase y la verdad es que tampoco estoy haciendo nada por limpiar mi nombre. Estoy incómoda, asqueada y no evito que se me note. Ventajas de ser transparente.
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Y creo que hasta ahora eso es todo lo que tengo que decir. Estoy jodida, pero contenta.
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