El otro día releyendo entradas antiguas, me di cuenta que había pasado un año. Justo un año desde aquella noche.
Madre mía y si leo lo que escribía por aquellos días, me doy cuenta de lo mal que estaba y lo desgarrada que me sentía. Era como si me hubiesen arrancado un brazo de cuajo y tuviera la herida sangrante y palpitante durante varias semanas. Me acuerdo de la desesperación y de ver que no pasaban los días lo suficientemente rápido. De mirar el móvil cada cinco minutos por si me había escrito. De releer una y otra vez los mensajes, para intentar descifrar todo lo que me había dicho, por si me había perdido algo. De despertarme y sólo llorar.
Y tenía la certeza absoluta de que no me iba a recuperar nunca, que ya no sería la misma persona. Que el tiempo podía seguir pasando, que el transcurso de los días no me iba a curar.
Mentira.
En un año han pasado muchísimas cosas. Y algunas han sido bastante más dolorosas y jodidas que una ruptura. Y otras han sido muy buenas. He acabado mis estudios, he seguido trabajando, me he ido de vacaciones con amigos, he salido de fiesta hasta quemar la suela de los tacones, he conocido a otras personas, he hecho prácticas de empresa en una entidad pública, he celebrado otro año nuevo, he dejado ese trabajo y he conseguido traspasarlo y he recibido una noticia nefasta pero que incluso ha hecho que mi familia esté más unida que nunca.
No voy a venir aquí de guay, diciendo que me ha resultado súper fácil y que en un mes estaba todo olvidado. Eso no es verdad. En un mes, estaba bastante peor que los primeros días, porque había tenido 30 días para masticar y tragar todo lo que estaba pasando.
Y también es cierto que cuando te pasan estas cosas, te das cuenta de quiénes son amigos y quiénes son gente con la que compartes ocio. Así de claro.
Hasta para eso ha sido bueno.
Pero si puedo decir, que ya no estoy mal por esa persona. Obviamente me hubiese gustado acabar mucho mejor de lo que ha terminado todo, porque a día de hoy, no tenemos relación y hace seis o siete meses que no nos hemos visto. Y la verdad que ha sido suerte, porque somos de la misma ciudad, y con su mejor amigo tengo una relación excelente.
Así que pasar, se pasa.
También hay que hacer un esfuerzo en muchos aspectos. Y la combinación de rencor, estar cachond@ y alcohol no es nada recomendable, sólo empeora las cosas.
Pero el tiempo es sabio y sanador, y aunque parezca que no, al final todo se termina. Si termina con las cosas buenas, ¿por qué no con las malas?
Y de rencor sé un poco. Porque soy rencorosa por naturaleza, desde muy pequeña. Pero, para estas cosas, no sirve de nada, y te cierra puertas a otras personas nuevas.
Lo que yo pienso ahora, es que no quiero que le pase nada malo. Deseo que le vaya bien y que encuentre lo que está buscando. No sólo a nivel romántico, si no a todas las cosas.
Pero también sé que no quiero volver a pasar por lo mismo otra vez, y que un whatsapp a las 3 de la mañana no busca precisamente arreglar nada.
Así que ahora me encuentro en este punto. Después de un año. Perdonándome a mi misma por haber sido una maraña de mala hostia y desmadejada. Y como reza la canción de Estopa "dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos", y es que es verdad, sólo hay que querer que los malos momentos se terminen. Pero siendo comprensivos y pacientes con nosotros mismos, después de todo...nos acaban de arrancar el corazón.
miércoles, 27 de abril de 2016
viernes, 8 de abril de 2016
Fin de la aventura.
Pues ya está, fin de la aventura empresarial.
Al final encontré a alguien que quiso quedarse con la tienda, aunque no fuera el primer interesado que comentaba en la entrada anterior.
Fue un disloque importante, porque ya había desmontado la tienda al no tener respuesta en firme del primer interesado y tenía todo el mobiliario y demás en casa, pero bueno, con ayuda, al final todo salió bien, por eso estoy tranquila y contenta.
Dicho sea de paso, ahora estoy un poco desubicada, me siento nini, sin oficio ni beneficio. Ayudo en casa todo lo que puedo, porque no están las cosas para tirar cohetes precisamente, pero de alguna manera, me hace sentir bien el poder colaborar más abiertamente con mi familia.
También es cierto que necesitaba un período de descanso y reflexión, ya que durante estos dos años, especialmente este último año, no he sabido lo que es un fin de semana en condiciones. Trabajar en la hostelería y en el sector servicios es lo que tiene, que no hay descanso, no hay tiempo libre para hacer planes, y ahora, lo tengo. De hecho, en un par de semanas, se está mascando un viajecito de fin de semana para la costa y la verdad es que me hace bastante ilusión.
Lo que si me preocupa, es el hecho de tener que buscarme aficiones, tareas que hacer fuera de lo que es ser la señora de la casa. Me explico: mi cabeza tiene que tener retos mentales, si no, el hastío y el aburrimiento hacen de las suyas y acabo sintiéndome como una ameba inútil.
Tengo muchas ideas de por medio, pero de momento son sólo ideas, también quiero darme tiempo para organizarme, ya que llevo tres días aquí solamente.
Así que me encuentro bien, algo desorientada, pero bien.
Al final encontré a alguien que quiso quedarse con la tienda, aunque no fuera el primer interesado que comentaba en la entrada anterior.
Fue un disloque importante, porque ya había desmontado la tienda al no tener respuesta en firme del primer interesado y tenía todo el mobiliario y demás en casa, pero bueno, con ayuda, al final todo salió bien, por eso estoy tranquila y contenta.
Dicho sea de paso, ahora estoy un poco desubicada, me siento nini, sin oficio ni beneficio. Ayudo en casa todo lo que puedo, porque no están las cosas para tirar cohetes precisamente, pero de alguna manera, me hace sentir bien el poder colaborar más abiertamente con mi familia.
También es cierto que necesitaba un período de descanso y reflexión, ya que durante estos dos años, especialmente este último año, no he sabido lo que es un fin de semana en condiciones. Trabajar en la hostelería y en el sector servicios es lo que tiene, que no hay descanso, no hay tiempo libre para hacer planes, y ahora, lo tengo. De hecho, en un par de semanas, se está mascando un viajecito de fin de semana para la costa y la verdad es que me hace bastante ilusión.
Lo que si me preocupa, es el hecho de tener que buscarme aficiones, tareas que hacer fuera de lo que es ser la señora de la casa. Me explico: mi cabeza tiene que tener retos mentales, si no, el hastío y el aburrimiento hacen de las suyas y acabo sintiéndome como una ameba inútil.
Tengo muchas ideas de por medio, pero de momento son sólo ideas, también quiero darme tiempo para organizarme, ya que llevo tres días aquí solamente.
Así que me encuentro bien, algo desorientada, pero bien.
domingo, 27 de marzo de 2016
Odio la gente informal.
Estos últimos días del mes, me están minando la moral con fuerza.
Ya comenté en la entrada anterior que había cambios en mi vida, y la verdad que uno de ellos tiene que ver con el plano laboral.
Justo hace un par de años, abrí con mi madre un pequeño negocio para ayudar a la economía familiar (una tienda de chuches, para ser más específica). Bien, pues ya ha llegado la hora de clausurar dicho negocio.
El caso es que, tengo un supuesto interesado en pagarme el traspaso de la tienda, pero no dice nada seguro. Y esta situación me pone los nervios de punta.
Principalmente, porque yo me voy el jueves, y todavía no tengo nada firmado en firmes.
Hoy me tiene que decir algo seguro, pero ya no me fío de él.
Creo que desde que estudié el ciclo, no soporto dejar las cosas para última hora y me gusta tenerlo todo súper organizado. Principalmente porque siempre a última hora, surgen complicaciones y mil clases de impedimentos para que todo salga bien a la primera. Es mejor tener un poco de tiempo extra para arreglar los contratiempos que vayan a salir (porque salen).
Este estrés, está haciendo que esté comiendo de más. Si a eso le sumamos el hecho de que esta es mi semana roja, pues... catástrofe.
No sé... supongo que cuando entregue las llaves del local, me quedaré muchísimo más tranquila, pero de momento, esto me está generando un estrés que me hace estar insoportable.
Sólo es una protesta.
Ya comenté en la entrada anterior que había cambios en mi vida, y la verdad que uno de ellos tiene que ver con el plano laboral.
Justo hace un par de años, abrí con mi madre un pequeño negocio para ayudar a la economía familiar (una tienda de chuches, para ser más específica). Bien, pues ya ha llegado la hora de clausurar dicho negocio.
El caso es que, tengo un supuesto interesado en pagarme el traspaso de la tienda, pero no dice nada seguro. Y esta situación me pone los nervios de punta.
Principalmente, porque yo me voy el jueves, y todavía no tengo nada firmado en firmes.
Hoy me tiene que decir algo seguro, pero ya no me fío de él.
Creo que desde que estudié el ciclo, no soporto dejar las cosas para última hora y me gusta tenerlo todo súper organizado. Principalmente porque siempre a última hora, surgen complicaciones y mil clases de impedimentos para que todo salga bien a la primera. Es mejor tener un poco de tiempo extra para arreglar los contratiempos que vayan a salir (porque salen).
Este estrés, está haciendo que esté comiendo de más. Si a eso le sumamos el hecho de que esta es mi semana roja, pues... catástrofe.
No sé... supongo que cuando entregue las llaves del local, me quedaré muchísimo más tranquila, pero de momento, esto me está generando un estrés que me hace estar insoportable.
Sólo es una protesta.
martes, 22 de marzo de 2016
Después de mucho pensar, esto es una regresión.
¿Sabes esa sensación de cuando escuchas una canción que amabas y te sientes como en casa? Pues eso me pasa con este blog.
Releer, en muchos casos me resulta perjudicial, porque revivo momentos que me gustaría olvidar, pero, también son pequeñeces que han formado parte de mi en algún momento de esta vida.
En todo este tiempo que llevo sin dejar señales de vida, han pasado muchísimas cosas.
Temas de salud, temas de trabajo, incluso hay pinceladas románticas.
Lo bueno de todo esto, es que no suelo acostumbrarme a nada, porque mi vida se ha convertido en un continuo ir y venir de novedades, y no me quiero quedar estática en ningún lugar.
Ahora vienen cambios, en el tema laboral y es que ahora me toca estar más en casa.
No es sólo una cuestión laboral, simplemente a este tema se ha unido también la salud familiar, la necesidad de unión y de aguantar el chaparrón. Y en ello estamos, tensando la cuerda y manteniéndonos fuertes y apiñados.
Me deshecho de un par de personas tóxicas de mi vida. Por supuesto, no son personas que pueda arrancar de cuajo, por un millón de hilos que me unen a ellxs, pero si que he conseguido mantenerlas alejadas de lo que yo considero importante y me siento muy orgullosa de ello. No ha sido para nada fácil, pero ahora mirándolo con tiempo y perspectiva, me ha ayudado bastante a tener una vida mucho más plena y feliz.
Y la verdad sea dicha, aunque ahora mismo no todo son buenas noticias, me encuentro bastante feliz. Valoro mucho todo lo que he aprendido y lo que he evolucionado. He aprendido a estar más sola que nunca y he descubierto que me encanta. Ahora me conozco mucho mejor, en todos los sentidos. No pasa nada por sacar los pies del plato, si realmente eso es lo que quieres. No tienes que hacer lo que hace todo el mundo para sentirte aceptadx.
No sabía lo importante que es hacer lo que realmente le nazca a uno de las tripas, hasta que lo he puesto en práctica.
Y aunque tengo más ataduras que nunca, me siento más libre que nadie, toda contradicción pura soy yo, pero es la única manera de explicarlo.
Quiero volver a escribir, dibujar, plasmar lo que me sale de la sesera. Y lo mejor de todo, es que puedo hacerlo.
Buenos días.
Releer, en muchos casos me resulta perjudicial, porque revivo momentos que me gustaría olvidar, pero, también son pequeñeces que han formado parte de mi en algún momento de esta vida.
En todo este tiempo que llevo sin dejar señales de vida, han pasado muchísimas cosas.
Temas de salud, temas de trabajo, incluso hay pinceladas románticas.
Lo bueno de todo esto, es que no suelo acostumbrarme a nada, porque mi vida se ha convertido en un continuo ir y venir de novedades, y no me quiero quedar estática en ningún lugar.
Ahora vienen cambios, en el tema laboral y es que ahora me toca estar más en casa.
No es sólo una cuestión laboral, simplemente a este tema se ha unido también la salud familiar, la necesidad de unión y de aguantar el chaparrón. Y en ello estamos, tensando la cuerda y manteniéndonos fuertes y apiñados.
Me deshecho de un par de personas tóxicas de mi vida. Por supuesto, no son personas que pueda arrancar de cuajo, por un millón de hilos que me unen a ellxs, pero si que he conseguido mantenerlas alejadas de lo que yo considero importante y me siento muy orgullosa de ello. No ha sido para nada fácil, pero ahora mirándolo con tiempo y perspectiva, me ha ayudado bastante a tener una vida mucho más plena y feliz.
Y la verdad sea dicha, aunque ahora mismo no todo son buenas noticias, me encuentro bastante feliz. Valoro mucho todo lo que he aprendido y lo que he evolucionado. He aprendido a estar más sola que nunca y he descubierto que me encanta. Ahora me conozco mucho mejor, en todos los sentidos. No pasa nada por sacar los pies del plato, si realmente eso es lo que quieres. No tienes que hacer lo que hace todo el mundo para sentirte aceptadx.
No sabía lo importante que es hacer lo que realmente le nazca a uno de las tripas, hasta que lo he puesto en práctica.
Y aunque tengo más ataduras que nunca, me siento más libre que nadie, toda contradicción pura soy yo, pero es la única manera de explicarlo.
Quiero volver a escribir, dibujar, plasmar lo que me sale de la sesera. Y lo mejor de todo, es que puedo hacerlo.
Buenos días.
martes, 10 de noviembre de 2015
¿Qué tal?
Esto se está quedando hueco. Muchas veces entro para leer a aquellas personas con las que empecé hace ya 5 años (me siento muy vieja diciendo esto) y de éstas ya sólo quedan un puñadito.
Supongo que hoy que estoy tranquila, en casa, con mi pijama cutre y mi manta vieja, me apetecía dejar huella.
Mi vida ahora es bastante estable. No tengo queja en ese sentido pues, necesito la rutina como algo habitual y llenar mi tiempo de actividades me hace infinitamente dichosa. Cuanto más tiempo aproveche y haga cosas productivas, mejor me siento conmigo misma así que por esa parte estoy bastante bien.
Estoy haciendo prácticas por las mañanas y dedicándome a mi negocio por las tardes. En total son unas 12 horas diarias fuera de casa, lo que me deja poquito tiempo para dedicarme a mis hobbies, aunque de vez en cuando saco algo de tiempo y leo, maquillo, dibujo, veo pelis o series.
También estoy preparando mi proyecto final para el ciclo que estudié (Administración y Finanzas), aunque ya me queda más bien poquito, la fecha límite de entrega es el 10 de Diciembre, pero quiero entregarlo antes, para poder hacer otras cosas.
El deporte es lo que tengo de momento más apartado desde que empecé con las prácticas. Antes el ir a trabajar por la mañana, me hacía caminar 4 km diarios, pero ahora no tengo tiempo para eso. Quiero empezar a dedicarle unos 30/40 minutos, que en realidad si me pongo a sumar el tiempo que pierdo viendo la tele o haciendo el tonto, puedo sacar ese tiempo sin que me suponga más estrés.
En el plano físico/autoestima, estoy bastante bien para mi sorpresa. Será que con la madurez, voy aceptando que este es mi cuerpo y mi rostro, que no voy a poder cambiarlo radicalmente y más aún si quiero ser una persona llena de vitalidad y salud. Por supuesto, tengo mis días chungos, en los que quitaba de aquí y ponía allá, pero no dejo que sean trascendentales, me envuelvo en una chaqueta y evito el espejo. Cobarde, pero efectivo.
No sé si es que de forma intrínseca, el sentirme útil y el hacer cosas que sirven para algo, hace que me sienta muy bien y deje de lado mi superficialidad. Estoy orgullosa de este paso que me ha costado la friolera de 4 años.
Sólo pasaba por aquí para decir que estoy feliz, que me va bien y que voy cerrando puertas, mientras se me están abriendo otras.
Un beso.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Propósitos cumplidos. Vamos avanzando.
Me he despertado hace una hora escasamente.
Definitivamente, el verano se ha ido. Hoy el día es gris, pero me apetece hacer recuento.
Desde hace unos meses, me propuse conseguir una serie de objetivos, que culminarían con el fin del verano. Y en ese aspecto estoy bastante orgullosa de mí, pues creo que casi los he cumplido:
-El primero de ellos fue, que tenía que leerme diez libros. No han sido diez, pero han sido nueve. Cada uno con su gran aportación por supuesto, y muy satisfecha con cada uno de ellos.
-El segundo era, que tenía que hacer ejercicio de forma más regular. Y la verdad es que desde marzo aproximadamente, he estado caminando 4-5-6 días a la semana unos cuarenta minutos por día. Físicamente no es que haya notado un gran cambio, pero a nivel mental si. Los disgustos me duran mucho menos, lloro muy de tarde en tarde. De hecho, creo que en estos casi 7 meses, he llorado veces contadas, quitando los fatídicos día de abril en que se me fue la cabeza un poco. Incluso para eso me vino bien, porque era mi manera de eliminar esa angustia acumulada.
-El tercero era ver más pelis. Casi nunca saco tiempo para ver alguna película que me remueva algo, y estos meses, he podido dedicar un poco de mi escaso tiempo al cine. Y a ver películas de miedo sola, que parece que no, pero era una fobia pendiente de superar. No es que haya visto muchísimas, pero alguna si, y me siento muy orgullosa por eso :)
-El cuarto, se basaba en ser un poco más ordenada. Y la verdad, que es casi el que más me cuesta, porque la verdad es que soy un desastre en lo que orden se refiere, pero ya lo voy controlando poquito a poco y procuro mantener un poco la estabilidad a mi alrededor. Intento no dejarme los cajones abiertos, irme de casa con el dormitorio limpio, no dejarme por ahí todas mis cosas esturreadas.
-El quinto, era el de espabilar. Y el de mantenerme en mis propósitos. Y objetivo conseguido y en proceso. Es increíble el trabajo que me cuesta no sentirme culpable, por no estar al cien por cien para todo el mundo, pero cada vez me cuesta un poquito menos. Y espero que llegue el día en que me de absolutamente igual. Con algunas personas ya lo he conseguido. Estoy desterrando poquito a poco a unas cuantas.
Definitivamente, el verano se ha ido. Hoy el día es gris, pero me apetece hacer recuento.
Desde hace unos meses, me propuse conseguir una serie de objetivos, que culminarían con el fin del verano. Y en ese aspecto estoy bastante orgullosa de mí, pues creo que casi los he cumplido:
-El primero de ellos fue, que tenía que leerme diez libros. No han sido diez, pero han sido nueve. Cada uno con su gran aportación por supuesto, y muy satisfecha con cada uno de ellos.
-El segundo era, que tenía que hacer ejercicio de forma más regular. Y la verdad es que desde marzo aproximadamente, he estado caminando 4-5-6 días a la semana unos cuarenta minutos por día. Físicamente no es que haya notado un gran cambio, pero a nivel mental si. Los disgustos me duran mucho menos, lloro muy de tarde en tarde. De hecho, creo que en estos casi 7 meses, he llorado veces contadas, quitando los fatídicos día de abril en que se me fue la cabeza un poco. Incluso para eso me vino bien, porque era mi manera de eliminar esa angustia acumulada.
-El tercero era ver más pelis. Casi nunca saco tiempo para ver alguna película que me remueva algo, y estos meses, he podido dedicar un poco de mi escaso tiempo al cine. Y a ver películas de miedo sola, que parece que no, pero era una fobia pendiente de superar. No es que haya visto muchísimas, pero alguna si, y me siento muy orgullosa por eso :)
-El cuarto, se basaba en ser un poco más ordenada. Y la verdad, que es casi el que más me cuesta, porque la verdad es que soy un desastre en lo que orden se refiere, pero ya lo voy controlando poquito a poco y procuro mantener un poco la estabilidad a mi alrededor. Intento no dejarme los cajones abiertos, irme de casa con el dormitorio limpio, no dejarme por ahí todas mis cosas esturreadas.
-El quinto, era el de espabilar. Y el de mantenerme en mis propósitos. Y objetivo conseguido y en proceso. Es increíble el trabajo que me cuesta no sentirme culpable, por no estar al cien por cien para todo el mundo, pero cada vez me cuesta un poquito menos. Y espero que llegue el día en que me de absolutamente igual. Con algunas personas ya lo he conseguido. Estoy desterrando poquito a poco a unas cuantas.
Así me siento hoy.
domingo, 6 de septiembre de 2015
La vuelta al cole, a la vida en general.
En la cama estoy con un vestido desgastado. Toda la habitación es un completo desastre, pero que ahora cuando acabe de escribir, me dedicaré en cuerpo y alma en dejar todo en su sitio.
Es curioso, que antes el orden no me molestaba en absoluto y ahora es insoportable para mi, necesito que todo a mi alrededor tenga su hueco y que no sobresalga demasiado del cuadro.
Será que cuando maduras, te molesta que las cosas no sigan en su sitio, que cuando te esfuerzas en que cada cosa, cada persona y cada sensación tenga su momento y su lugar y no sea así, te decepcionas, y es cuando poquito a poco, se va erosionando tu fuerza de voluntad.
Porque al fin y al cabo casi siempre todo se trata de fuerza de voluntad, de obstinación, de aguante, mientras merezca la pena, claro. Y cuando deje de ser así, let it go, hay que dejarlo ir.
Septiembre trae la fuerza del cambio, hasta yo me doy cuenta. Anuncios que promocionan la vuelta a la rutina, a lo cotidiano, los niños al cole, los jóvenes hacen la maleta, los adultos recuperan sus horarios frenéticos que combinan familia y obligaciones. Ya no hay quién se quede a última hora de la noche, rozando la mañana y sin que el frío te congele los dedos. Adiós vestido y sandalias para el sábado, se acabó dormir con la ventana abierta.
Si es que hasta el clima nos indica que todo tiene su fin.
Por eso cuando llegan estas fechas , me gusta hacer balance de lo que ha sido este verano.
Y en realidad, no es que las cosas han sido tan diferentes, y sin embargo, para mi ha sido así. Ha cambiado todo, pero por pequeños detalles, que como digo al principio, van erosionando y deformando la vida misma.
Aunque lo mejor es la genialidad que hay en todo esto. Es decir, me siento muy bien, muy satisfecha con todas las decisiones que he ido tomando a lo largo de este período estival. Pequeñas decisiones, que producen grandes efectos.
Y eso me hace feliz.
Es curioso, que antes el orden no me molestaba en absoluto y ahora es insoportable para mi, necesito que todo a mi alrededor tenga su hueco y que no sobresalga demasiado del cuadro.
Será que cuando maduras, te molesta que las cosas no sigan en su sitio, que cuando te esfuerzas en que cada cosa, cada persona y cada sensación tenga su momento y su lugar y no sea así, te decepcionas, y es cuando poquito a poco, se va erosionando tu fuerza de voluntad.
Porque al fin y al cabo casi siempre todo se trata de fuerza de voluntad, de obstinación, de aguante, mientras merezca la pena, claro. Y cuando deje de ser así, let it go, hay que dejarlo ir.
Septiembre trae la fuerza del cambio, hasta yo me doy cuenta. Anuncios que promocionan la vuelta a la rutina, a lo cotidiano, los niños al cole, los jóvenes hacen la maleta, los adultos recuperan sus horarios frenéticos que combinan familia y obligaciones. Ya no hay quién se quede a última hora de la noche, rozando la mañana y sin que el frío te congele los dedos. Adiós vestido y sandalias para el sábado, se acabó dormir con la ventana abierta.
Si es que hasta el clima nos indica que todo tiene su fin.
Por eso cuando llegan estas fechas , me gusta hacer balance de lo que ha sido este verano.
Y en realidad, no es que las cosas han sido tan diferentes, y sin embargo, para mi ha sido así. Ha cambiado todo, pero por pequeños detalles, que como digo al principio, van erosionando y deformando la vida misma.
Aunque lo mejor es la genialidad que hay en todo esto. Es decir, me siento muy bien, muy satisfecha con todas las decisiones que he ido tomando a lo largo de este período estival. Pequeñas decisiones, que producen grandes efectos.
Y eso me hace feliz.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

